La vuelta al mundo en 80 días: Singapur

Casi por casualidad Singapur fue el gran descubrimiento del viaje y la ciudad más sorprendente. Una mezcla brutal de culturas pero también de lo moderno y lo antiguo.

Capsula espacial para dormir

Como la mayoría de vuelos de Vietnam a Australia pasaban por Singapur o Kuala Lumpur, decidí pasar un par de noches en la ciudad-estado; aunque al retrasar un día mi salida de Vietnam para celebrar el cumpleaños de David, sólo fue un día y medio que aproveché al máximo.

Y para hacer la visita más interesante decidí alojarme en un hotel cápsula llamado Met a Space Pod con temática espacial y que recomiendo totalmente, al menos para una noche por la curiosa experiencia de dormir en una pequeña cápsula con tu propia televisión donde parece que estas a punto de despegar rumbo al espacio.

Puestos callejeros con estrella

Cocina con estrella 🙂

El pasado verano un puesto callejero llamado Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice & Noodle se hizo famoso al recibir una prestigiosa estrella Michelin. Y aunque el nombre me hizo pensar que estaba en Hong Kong, resulta que está en Singapur, lo cual descubrí mientras buscaba cosas para hacer durante el Año Nuevo Chino en Vietnam; casualidades del viaje.

Y lo mejor es que no fueron uno sino dos los puestos callejeros que se llevaron estrella, aunque éste fue del que más se habló. Así que tras haber visitado alguno de los mejores restaurantes de Europa, mi objetivo en día y medio era comer en los dos restaurantes con estrella Michelin más baratos del mundo.

Hill Street Tai Hwa Pork Noodle

Tuve suerte de que el Hill Street Tai Hwa Pork Noodle se encontraba a unos 20 minutos caminando de mi hotel en Little India, por lo que tras hacer el check-in y descansar un poco en mi cápsula, me acerqué hasta allí para poder cenar antes de que cerrasen a las nueva de la noche.

Sólo había un par de locales en la fila por lo que casi no tuve que esperar para pedir mi plato de noodles, que eliges en función de la cantidad que quieres pagar (5, 6, 8 o 10 dólares de Singapur). Elegí el de 8 SGD (5 €) porque el de 6 es el tamaño normal y la señora que iba detrás me dijo que sería suficiente salvo que tuviese muchísima hambre. La cerveza la compré en el puesto de al lado y me costó casi lo mismo, 7 SGD.

La nueva cadena

El menú consiste en dos platillos: una sopa de algas y un plato de noodles en una salsa de vinagre y chile con diferentes preparaciones de cerdo incluyendo albondigas e hígado, además de unos dumplings y unas cortezas de pescado. Una mezcla de sabores muy interesante con un cerdo tiernísimo que se deshacía al morderlo y unos fideos muy sabrosos.

Al día siguiente me fui a Chinatown para probar el famoso Liao Fan Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice & Noodle pero mi sorpresa fue encontrarme una especia de McDonald’s de los fideos en la dirección que había apuntado. Por suerte en el cartel estaba la dirección del puesto original, ya que este local es la nueva franquicia Hawker Chan que va a abrir en diferentes lugares del mundo.

Liao Fan Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice & Noodle

Así que me dirigí al interior del centro comercial lleno de puestos de comida en busca del número #02-126, donde ya había bastante cola; por lo cual me arme de paciencia, me compré un refresco de caña de azúcar y esperé 45 minutos para pedir mi pollo con fideos por 2.50 SND (1.60 €), siendo la estrella Michelin más barata del mundo.

Los noodles estaban bien pero el pollo me resultó demasiado seco. Y hablando con el matrimonio de habituales que se sentó a mi lado, me comentaron que a los extranjeros nos dan la pechuga en vez del muslo porque piensan que es lo que más nos gusta; aunque yo debo ser el raro.

Estrella sin lujos

Lo bueno de la conversación es que me invitaron a probar el cerdo que ellos habían pedido (incluso tenían una porción entera para llevar) y estaba delicioso, por lo que me dejó un buen sabor de boca y será mi elección si alguna vez vuelvo.

Cabe destacar que ninguno de estos restaurantes es comparable a una estrella Michelin en Europa, empezando por los estándares de limpieza y acabando por el precio, pero no deja de ser una experiencia gastronómica curiosa y muy recomendable. Aunque mi gran duda es por qué ellos y no el de al lado, dado que hay unos 6 000 puestos similares en todo Singapur.

Singapur

Marina Bay

A parte de comer también tuve tiempo para recorrer los barrios de Little India, Chinatown, y la espectacular Marina Bay donde los rascacielos alrededor del agua definen el perfil de la ciudad y le dan ese toque moderno.

Al Museo Nacional llegué un poco tarde, pero aún así me dejaron entrar sin cobrarme nada para leer un poco sobre la historia de Singapur, y como la decisión de Stamford Raffles declarando el puerto de Singapur una zona franca sin impuestos sobre el comercio, lo convirtió en uno de los más concurridos del mundo.

La modernidad de la ciudad se deja ver también en la extensa y eficiente red de metro, y en el enorme aeropuerto donde curiosamente el suelo es de alfombra.

Conclusión

Me quedé con ganas de haber pasado algún día más en la ciudad y descubrir alguna otra maravilla tanto culinaria como arquitectónica, por lo que volveré seguro ya que me parece una parada perfecta para cualquier ruta por la zona.

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