Wings for Life World Run Poznan 2017

Hace exactamente dos años que me rompí el pie izquierdo y desde entonces no he vuelto a ser el mismo. Hubo que recuperarlo para la vida normal, pero nunca he vuelto a entrenar como antes.

Sí, he corrido carreras, pero más por cabezonería y volver a sentir el ambiente de la competición, que por las recomendaciones de mi fisioterapeuta. Desde ese fatídico 19 de mayo de 2015 acumulo tan solo 50.22 kilómetros en 20 entrenamientos, mientras que he corrido cuatro carreras sumando 39.13 kilómetros.

Dos de esas cuatro han sido Wings for Life World Run, porque es sin duda mi carrera favorita. Y este año me fui a correrla en Polonia, con un pequeño detour por Eslovaquia y República Checa.

De vuelta en el este para mi cumple

Comedor Mexicano, Ostrava

Cerrar la cuenta en el banco fue la excusa perfecta para volver a Bratislava, donde viví casi cinco años y aún me siento como en casa. El halusky y las pintas a poco más de un euro, junto con los viejos amigos, hicieron que los días se pasaran volando sin tiempo para ver a todo el que me hubiese gustado.

La siguiente parada fue Ostrava, en la República Checa, para empezar la celebración de mi 32 cumpleaños con dos de mis mejores amigos, Alex y Markinho. Mientras que el 30 por la noche lo celebramos en Katowice completando así el triángulo festivo.

Torre de radio de Gliwice

Pasé unos días en Bytom, donde ahora vive Alex, visitando alguna de las ciudades de alrededor, como Tarnowskie Góry o Gliwice, cuya torre de la radio es la estructura de madera más grande de Europa.

Después puse rumbo al norte y paré en Łódź, una ciudad que ha realizado una increíble transformación de sus edificios industriales de ladrillo rojo en centros comerciales y culturales, que contrasta a la vez con los ajados edificios del ghetto judío.

Y mi última parada fue Poznań con su colorida plaza del mercado y un montón de vida, que no tiene nada que envidiar a Cracovia, mi ciudad favorita en Polonia.

Wings for Life World Run

Recogida de dorsales

Al igual que el cumpleaños, la idea sigue siendo correr la Wings for Life World Run en un país diferente cada vez. Aunque este año fue el primero que me tocó correrla sólo después de Bratislava, Dubai y Breda.

Con temperaturas casi invernales y lluvias intermitentes, el sábado me acerqué al Lago Malta para recoger mi dorsal 54490 y la bolsa del corredor con una camiseta técnica amarilla de Puma, un Red Bull de kiwi y manzana, un vale para comer el domingo y varios folletos. Mientras que por la noche no faltó la tradicional copita de vino para regar unas cuantas piezas de sushi.

Running by Emocjonalna

El domingo 8 de mayo amaneció frío en Poznan y sin ropa de invierno decidí usar la camiseta amarilla por debajo de los tirantes. En Uber me desplacé hasta el Lago Malta y aguanté con la ropa puesta casi hasta el final, porque hacía sólo 9 grados.

La carrera polaca es de las más grandes con 6000 personas inscritas y el ambiente de salida fue excepcional. Aunque el primer kilómetro y medio es bastante estrecho y cuesta avanzar entre la marea.

Kilómetro 15

Llevé un buen ritmo de inicio y pasé sin problemas por el primer avituallamiento en el kilómetro 5.2, pero llegar al segundo en el kilómetro 11 se me hizo eterno con dolores en las rodillas desde el 8; y es que a parte de no entrenar, las otras tres carreras habían sido en torno a los 8 kilómetros por lo que el cuerpo empezó a fallar.

Aún así le llevaba suficiente ventaja al coche como para hacer unos cuantos kilómetros, y si no hubiese parado a sacarme fotos en el 13 y el 14, habría llegado a mi objetivo que eran los 15; pero el coche conducido por el saltador de esquí Adam Małysz me atrapó unos metros antes en el kilómetro 14.78 dando por concluida mi carrera.

Medalla

Tras una pequeña espera por el autobús lo mejor de llegar al Lago Malta fue la ducha caliente, después de recoger la medalla y antes de comer un plato de pasta junto con otros españoles que se habían desplazado desde Alemania.

Y una vez en el apartamento vi el final de la carrera donde el sueco Aron Anderson, en una silla de ruedas, recorrió 92.14 km en el infierno de Dubai para hacerse con  la victoria global.

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