La ruta del Patrimonio de la Humanidad checo

Minarete, Lednice, República ChecaLa lista de la UNESCO incluye doce lugares en la República Checa. Y aunque el año pasado recorrimos buena parte del país por carretera, nos quedaron algunos por visitar. Así que decidimos aprovechar dos de los días festivos de la pasada Semana Santa para visitar los más cercanos a Eslovaquia.

Paisaje cultural de Lednice-Valtice

Es uno de los paisajes artificiales más grandes de Europa y es que los duques de Liechtenstein decidieron transformar el área entre los castillos de Valtice y Lednice en un parque enorme. Primero visitamos Lednice en donde la vuelta al lago es un agradable paseo de una hora.

Después nos comimos un flan steak cada uno en U Tlustých y al terminar nos fuimos hasta el castillo de Lednice, donde nuestros amigos Juanjo y Nikol celebraron su banquete de bodas hace casi tres años.

Barrio judío de Třebíč, República ChecaTřebíč

Nuestra siguiente parada fue el barrio judío de Třebíč. Y quedarnos a dormir en el Joseph 1699 fue todo un acierto, no sólo por ver el video de como reconstruyeron un edificio del siglo XVII, sino también por los pequeños detalles como el tradicional pan de jengibre o los aperitivos de origen judío.

Como todo cerraba a las 6 dimos una pequeña vuelta por la judería, la Basílica de San Procopio y el centro de la ciudad. Y para cenar acertamos con el Coqpit que sirve marisco y pescado bien lejos del mar.

Por la mañana, después de desayunar, entramos a la nueva sinagoga y al cementerio judío.

Centro histórico de Telč, República ChecaTelč

En pleno 5 de abril Telč nos recibió con frío e incluso nieve, así que tuvimos que acortar la visita.

Paseamos por su enorme plaza rodeada de edificios de piedra con grandes soportales; construidos en el siglo XVI y pintados con diferentes colores. Y antes de irnos entramos también al jardín del castillo renacentista.

Villa Tugendhat

Villa Tugendhat, Brno, República ChecaPese a que había visitado Brno varias veces nunca había subido hasta la Villa Tugendhat, que para mi es uno de los Patrimonio de la Humanidad más controvertidos que he visto, ya que no deja de ser una casa.

El caso es que para visitarla en su interior hace falta reservar con tres o cuatro meses de antelación, porque las plazas son limitadas; así que pagamos 50 coronas cada uno por ver el jardín y echar un ojo por el ventanal del salón.

Después comimos sano en el Bistro Franz y paseamos por el centro de la ciudad, que tiene bastante más encanto que la famosa villa, antes de poner rumbo de vuelta a Bratislava.

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