Mi 29 cumpleaños en la Tierra del Fuego

¿Por qué Azerbaiyán? Creo que ha sido la preguntas más repetida antes y después del viaje; y hasta yo mismo me la llegué a plantear durante el viaje. Azerbaiyán siempre me había resultado un país curioso, no sé si por el nombre o los colores de la bandera, o tal vez por la propaganda en la camiseta del Atlético. El caso es que el año pasado WizzAir abrió la ruta Budapest – Baku y en algún momento de la celebración de mi 28 cumpleaños dije: “El año que viene lo celebro en Baku”.

Baku

DSC07835La aventura empezó el viernes 25 de abril en Budapest, donde nos juntamos Alexito, Júlia y yo que veníamos en tren desde Bratislava, con Rubén que había volado desde Madrid. A eso de las 21:50 despegamos para aterrizar en Baku a las 4:20 de la mañana del sábado, con tres horas de diferencia horaria.

DSC07845La idea original era aprovechar el día desde que amaneciese; pero tras echar una birra en el hotel decidimos hacer una pequeña siesta en cuanto tuvimos disponible una de las dos habitaciones. Después de descansar salimos a explorar una ciudad plagada de contrastes.

DSC07880Junto al mar Caspio, cuya bahía está coronada por uno de los mástiles de bandera más grandes del Mundo, situado al lado del recinto que acogió Eurovisión en 2012, paseamos por el enorme paseo marítimo ajardinado.

DSC08289Nos adentramos en la ciudad antigua y subimos a la Torre de la Doncella donde en cada una de sus ocho alturas se expone diferentes paneles y objetos. Aunque la visita merece la pena de verdad  por las vistas desde la terraza donde se pueden contemplar los tejados de la ciudad vieja, el mar y las Flame Towers.

Al salir caminamos por dentro de la muralla y fuera de ella por la Plaza de las Fuentes, donde día más tarde encontramos nuestro sitio favorito, el Kafe Araz, un sitio tradicional dónde a parte de servir el té pudimos probar algunas especialidades de la cocina azerí como el lavangi, pollo con nueces y hierbas, o el plov, carne de cordero con arroz y orejones, además de unos excelentes kebabs.

Quba y Xinaliq

DSC07889El domingo dio paso a una de las grandes aventuras del viaje; no por ello sin complicaciones. Y es que el transporte es algo complicado en Azerbaiyán, pero se soluciona a base de pagar taxis, como no tardamos en descubrir más tarde.

DSC07907Para ir hasta Quba pensábamos que teníamos que coger un autobús, pero acabo siendo nuestro primer (y último) viaje en marshrutka. Las marshrutkas son una especie de minibús con menos espacio que un avión de Ryanair y que no salen hacia su destino hasta que no están completas. Entre el tiempo de espera y el inexistente espacio entre asientos, me agobié tanto que a punto estuve de quedarme en tierra, para librarme de un viaje de más de dos horas postrado en mi asiento con dolores en el culo y los gemelos.

DSC07919En Quba nos esperaba Beherchin, el taxista que nos llevaría en jeep hasta Xinaliq a través de una imponente carretera de montaña bajo una intensa niebla. Tras hora y media de carretera con alguna parada para hacer fotos llegamos a la casa de Hajibala, nuestro anfitrión. Después de ofrecernos unos huevos fritos de sus propias gallinas (tan espectaculares que me comí cuatro), nos fuimos a recorrer el pueblo y sus alrededores.

DSC07960El pueblo está situado a 2350 metros de altitud en mitad del Gran Cáucaso por lo que las vistas del paisaje son increíbles. También destacan sus casas de piedra por cuyos tejados planos puedes caminar. En ellas viven casi 2000 personas que han mantenido su propia lengua y costumbres, por lo que sientes haberte trasladado a otra época.

DSC07989Mientras andábamos por el pueblo unas niñas corrieron a pedir la llave para abrirnos el pequeño museo. A continuación fuimos al Parque nacional Shahdag pero después de un kilómetros nos encontramos con los guardias fronterizos que no nos dejaron continuar, al encontrarse cerca del borde con Rusia. De vuelta en el pueblo volvió a echarse la niebla por lo que fuimos a casa de Hajibala para entrar en calor con un té caliente.

DSC08000Cenamos pronto y por la mañana volvimos a salir a pasear, esta vez por la zona del río. Acostumbrados a los forasteros sólo los niños parecieron sorprenderse de nuestro paso. Aislada del mundo exterior, esta remota villa fue uno de los mejores momentos del viaje; compartir casa con una familia azerí fue toda una enriquecedora experiencia donde no faltaron ni el té ni el queso.

DSC08003Beherchin vino a buscarnos al mediodía del lunes para llevarnos de vuelta a Quba, con mucho mejor tiempo que el día anterior. Nos llevó a un gran parque con estatuas y para comer nos prepararon carne de cordero a la manera tradicional de la zona. De vuelta en la estación y con mis pocas ganas de volver a montar en marshrutka, decidimos ir a en taxi a Baku por 40 manat.

El transporte de Quba a Xinaliq nos lo organizó CBT Azerbaijan por 100 manat ida y vuelta; además pagamos por cabeza 22 manat por dormir, cuatro por comer y seis por cenar.

Sheki, Kish y Lahic

DSC08027De vuelta en Baku nos esperaba un tren nocturno a Sheki con salida a las 21:15 de la noche y llegada en torno a las 7 de la mañana. El viaje fue bastante divertido y tras comernos unos kebab que habíamos comprado y bebernos unas cervezas, nos fuimos a dormir hasta que nos avisó la revisora. En la estación de Sheki nos esperaban raudos los taxistas para llevarnos al centro de la ciudad, que está muy alejado.

DSC08037Tras el check-in en el hotel y un rato de descanso, nos fuimos en taxi al pueblo de Kish, donde visitamos su famosa Iglesia Albana; y cuando digo Albania no me refiero al actual estado balcánico sino a la Albania caucásica.

DSC08058De regreso en Sheki visitamos el Palacio de los Kanes y comimos el tradicional piti, un cocido de cordero con garbanzos que se come en dos partes; primero se parten trozos de pan sobre los que se vierte la sopa y una vez terminada de comer se vacía el resto del recipiente para comer la carne en un segundo plato.

DSC08078Por la tarde nos fuimos a tomar un té al caravasar, que ahora es un hotel pero que en tiempos servía de posada para los mercaderes. De forma rectangular, tiene un patio en el centro y dos pisos llenos de habitaciones.

DSC08097A las 9 de la mañana del miércoles nos recogió el taxista que por 80 manat nos iba a llevar hasta Baku, con una parada en Lahic, que es otro pueblo de montaña cuyo mayor atractivo es su empedrada calle principal con varios talleres en los que trabajan el cobre.

DSC08109Según llegamos a la plaza y nos bajamos del taxi, vino a recibirnos el señor Haciyev, que a parte de ofrecernos alojamiento también quería darnos de comer. Como no parecía que hubiese muchos restaurantes en el pueblo aceptamos y después de dar un paseo fuimos a comer a su casa.

Él nos recibió con té y barquillos, mientras que su mujer nos había preparado unos deliciosos dolma, acompañados con ensaladas de tomate y pepino, que parecen ser los únicos vegetales que crecen en la zona. Bebimos vino de Ivanovka y de segundo nos sacaron un pollo especiado. Al final se pasó un poco cobrándonos 50 manat, dejando notar que éramos los primeros turistas después del invierno, pero la comida casera valió la pena.

Gobustán

DSC08140El día 1 de mayo queríamos llegar a Gobustán usando transporte público, pero a falta de oficina de información, señales claras en las paradas y cambios en los números de los autobuses, una señora acabó llamándonos un taxi que se ofreció a llevarnos por 50 manat.

_DSC0386En el Parque nacional de Gobustán que es Patrimonio de la Humanidad se encuentran miles de petroglifos, que son diseños grabados en las rocas por, en este caso, los habitantes prehistóricos del Cáucaso. El museo es bastante completo y tras visitarlo pudimos pasear por entre las rocas, viendo algunos de estos grabados que representan a hombres, animales, ceremonias, batallas y barcos.

DSC08154Nos resultó muy curioso el paisaje, casi desértico, con un clima mucho más seco pero a pocos metros del Caspio. Antes de irnos de la zona paramos a ver otra de las cosas curiosas, y es que en una de las rocas en la base de la montaña, pudimos ver el “Roman grafitti”, que es una inscripción dejada por el centurión Lucius Julius Maximus de la duodécima legión romana.

DSC08179Nuestro siguiente destino fueron los volcanes de barro, situados a unos 10 kilómetros al sur de los petroglifos y a donde llegamos tras un rifirrafe con el taxista, que primero no quería llevarnos y luego acabó siendo el que más disfrutó. La verdad es que todos disfrutamos bastante en un paisaje inigualable, con decenas de volcanes de distintos tamaños que expulsan lodo.

DSC08197No sabíamos si el barro era caliente o frío hasta que nos atrevimos a tocarlo, resultando ser bastante fresco. Se dice que más de la mitad de los volcanes de lodo en el mundo se encuentran en esta zona. Por suerte y de momento, la libertad para visitarlos es total, pudiendo subir y bajar a todos ellos con el único riesgo de acabar manchado.

De vuelta en Baku pasamos junto al denominado James Bond Oild Field, un campo petrolífero con cientos de bombas extrayendo petróleo sin parar y que apareció en la película El mundo nunca es suficiente.

DSC08120Mi cumpleaños

Azerbaiyán fue el destino elegido para seguir la tradición de celebrarlo cada año en un país diferente. La noche del 30 de abril fuimos al restaurante Zeytun, con vistas sobre la bahía y donde comimos por primera vez esturión, un pez con una textura un tanto gelatinosa. Después jugamos una partida de bolos y entrando ya en el día 1 nos tomamos un gin-tonic.

DSC08236El jueves lo pasamos en Gobustán y por la noche reservé para cenar en el Chinar, uno de los sitios más de moda en Baku y por lo tanto con un precio muy elevado. Disfrutamos de su comida asiática de fusión con exquisiteces como la ensalada de langosta, los noodles con gambas o el sushi con aceita de trufa blanca.

DSC08240Me sacaron una pequeña tarta gracias a Rubén, Júlia y Alex mientras el disk-jockey ponía el cumpleaños feliz y tras unos chupitos nos fuimos a seguir celebrándolo por Baku, donde vivimos unas cuantas situaciones graciosas.

La Tierra del Fuego

Para el último día nos quedaba visitar los sitios que le dan su apodo de Tierra del Fuego al país. Para ello contamos con la inestimable ayuda del taxista del día anterior, que por otros 50 manat se ofreció a llevarnos de ruta al Yanar Dag y el Ateshgah.

DSC08259La montaña de fuego es una pequeña colina en cuya base y producto de los gases emanados desde el subsuelo hay una especie de hoguera constante de diez metros de largo, cuyas llamas calientan bastante cuando posas para la foto. Un sitio sorprendente que nunca se apaga, y se dice que lleva encendido desde que un pastor en los años 50 lo encendió accidentalmente al tirar una colilla.

DSC08265Después de visitar la montaña de fuego el Templo de Fuego resultó ser un poco más decepcionante, ya que en la actualidad las llamas son encendidas manualmente. Es un complejo pentagonal con celdas para los monjes en los laterales y un altar en el medio, donde se encontraba el fuego sagrado. En  las paredes se pueden ver además inscripciones en sánscrito y panyabí, además de una en persa.

Para terminar el viaje y despedirnos de esta tierra dimos un paseo en barco por el Mar Caspio, disfrutando así de una panorámica diferente de la ciudad, donde las siluetas de sus rascacielos contrastan con las casas bajas.

Conclusión

DSC08285Azerbaiyán es un país curioso pero muy poco preparado para el turismo. Sin los conocimientos de ruso de Alexito lo hubiésemos pasado mal, porque son muy pocos los que hablan inglés. El transporte publico es bastante deficiente por lo que viajar en taxi sale a cuenta, contando con que nosotros éramos cuatro.

DSC08228Es además un país de contrastes y no sólo por las diferentes formas de vida en la ciudad o la montaña, sino por la gran diferencia entre ricos y pobres. Todas las tiendas que rodean la ciudad vieja son de marcas caras pero en cuanto salimos al extrarradio pudimos ver la enorme pobreza existente. El cambio del manat es además de aproximadamente un euro.

DSC08278Baku es una ciudad muy cara tanto para comer como para alojarse; pero los hoteles en los que dormimos son de los peores en los que he estado nunca, pese a que pagábamos entre 50 y 70 € por noche la habitación doble.

Asimismo es un país bastante machista en el que se ven muy pocas mujeres por la calle y que además tiene el acceso restringido a algunos sitios, como por ejemplo la piscina del hotel de Sheki.

El consulado de Bratislava no gestiona los visados así que el viaje a Viena nos costó 17.5 €, sumados a los 60 € de la visa y los 4.5 € de comisión de Bank Austria; más 16.5 € que me cobró el fotógrafo austriaco por cuatro fotos de pasaporte.

Pero como en todos los viajes al final te quedas con lo bueno, más aún cuando los haces en buena compañía. Por lo que fue una gran semana de aventuras con paisajes increíbles en el Cáucaso y sitios asombrosos como los volcanes de barro y la montaña de fuego.

Çox sağolun!

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8 comentarios

  1. ¡Gracias por el resumen Pablo! 😀
    Como siempre muy bueno, me servirá toda la vida para recordar la semana en Az 🙂
    (Las inscripciones del Templo no eran en sanscrito? Jaja)

    Ve pensando donde nos llevas para tu 30 cumpleaños que es más redondo!! 😉

    • Cada vez comentas con una cuenta diferente, jajaja.

      Pues para salir de dudas siempre está la Wikipedia y tienes razón en parte: todas están escritas en sánscrito o panyabí, excepto una que está en persa; así que actualizo 😀

      Un abrazo.

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