Ciudad de México

Después de mi inolvidable experiencia en el Estadio Azteca y contar lo que vivimos alrededor de México, la tercera entrada de este magnífico viaje la había reservado para la gran ciudad, el DF, poblada con más de 8 millones de personas y 20 si nos referimos a su área metropolitana.

He tardado en escribirla porque tenía mucho que contar y poco tiempo para relatarlo, pero la Ciudad de México me atrapó desde el primer momento con su gente, la comida y cada aventura durante los quince días que pasé allí en buenas manos.

Celebraciones familiares

DSC01178Hace un año que empezamos a hablar de viajar a México y hace más de dos meses que volvimos. Uno de los motivos y a la vez la excusa para ir eran dos grandes celebraciones en la familia de mi amigo Alexito: las bodas de oro de sus abuelos y el cincuenta cumpleaños de su padre Marco.

DSC02449Una vez allí me sorprendió lo extensas y bien avenidas que son las familias en México, con tíos, primos y demás parientes que aprovechan cada ocasión para juntarse a festejar.

Por culpa de la catástrofe de nieve llegamos tarde a la boda de los abuelos, pero con tiempo suficiente para abrir el baile, cenar un poco y beber tequila, además de conocer a decenas de familiares durante toda la noche.

DSC02767Al volver de Puerto Vallarta pasamos un día con la familia paterna en Cuernavaca y otro con la materna en Xochimilco, donde acabamos montados en las trajineras, unas barcas de colores que circulan por los canales para el deleite de turistas y nativos.

DSC02757Y antes de volvernos para Europa festejamos con Marco su cincuenta cumpleaños, en una fiesta muy divertida con temática setentera en el Hotel Sybharis; ataviados con las pelucas y las gafas que nos compramos el día anterior en el Mercado de La Lagunilla.

No sólo tacos

DSC01251Entre fiestas y celebraciones hubo mucho tiempo para probar la extensa gastronomía mexicana, que se cuida mucho tanto en la calle como en los restaurantes, y por supuesto en las casas; delicias que me hicieron enamorarme no sólo de la comida mexicana, sino también del picante.

DSC01448Aunque no sólo comimos tacos… para mi es sin duda el producto estrella; una tortilla de maíz o harina en la que se enrollan diferentes tipos de carne; desde lo más populares al pastor (carne adobada) hasta los de chorizo, bistec y sudadero, pasando por los de machitos (intestinos, sesos o chicharrón, sin olvidar los deliciosos tacos de pescado a la orilla del mar.

DSC01604Para comerlos cualquier hora es buena, bien entrada la noche o por la mañana; pero también el lugar, ya sea en taquerías como los Toritos, los Cuñados o los Chupacabras; tacos con nombre propio como los de cochinada de Beto (los más grasientos y aceitosos) o los Chupas (con la salsa verde más picante); hasta cualquier puesto ambulante o incluso los de canasta, guardados en una cesta en la barca trasera de la motocicleta.

DSC02716A parte de los platos hechos específicamente con tortillas como son los sopes, los burritos, las flautas, las enchiladas, las gringas o las quesadillas; los mexicanos acompañan casi todo con tortillas, ya sea la birria a base de carne de oveja o el pozole, una sopa hecha con cerdo.

DSC02864En cuanto al picante, las salsas y el chile tengo que decir que es todo una cultura a la que me he adaptado perfectamente. Antes de viajar a México no era un especial aficionado del mismo, pero ahora lo necesito en muchos platos.

DSC02680Todo empezó la primera noche, después de la boda, ya que valientemente me tuve que comer unos chicharrones en salsa verde muy picante. A partir de ese momento todo fue rodado y me fui adaptando a todos los tipos de chile, incluso el habanero, uno de los más fuertes. La prueba de fuego la fue la última noche, y la pasé sin problemas degustando unas alitas muy macho en el Hooters.

DSC01173Turisteando

Además de comer y festejar, también hubo tiempo para hacer turismo a lo largo y ancho de la Ciudad de México. La parte más impresionante es sin duda el Centro Histórico, que es Patrimonio de la Humanidad como no podía ser de otra manera. El núcleo principal es la Plaza de la Constitución también conocida como El Zocalo y que es una de las plazas más grandes del mundo.

DSC01243Justo en el centro se erige una bandera mexicana gigantesca y bordeando la plaza, entre otros edificios importantes, nos encontramos con la Catedral y el Palacio Nacional. Parte también de este centro histórico son dos palacios muy bonitos, el de Bellas Artes y el de Correos. Y si impresiona verlo todo al nivel del suelo, lo es aún más contemplándolo a vista de pájaro desde la Torre Latinoamericana.

DSC01550Para ver los alrededores de la ciudad, Alexito decidió montarnos en el pinche Turibus, en la que fue mi primera visita de una ciudad en un autobús turístico. Sale desde el Auditorio Nacional y entre otras cosas pasamos por La Cibeles, una copia exacta de la fuente madrileña, La Monumental plaza de toros y el Estadio Olímpico.

DSC01628Parada obligada fue el centro de Coyoacán, al que volvimos varias veces a lo largo de la estancia ya que es el barrio de Alex, pero que por su arquitectura y forma de vida parece otra ciudad diferente.

Otra excursión fuera del centro fue al Castillo de Chapultepec, un palacio preciosos situado en lo alto del cerro. Desde ahí recorrimos a pie parte del Paseo de la Reforma, una imponente avenida adornada con glorietas que gestionan el tráfico.

DSC02683El Monumento a la Revolución y la Torre del Caballito son otras de las construcciones singulares que se pueden encontrar en la Ciudad de México.

Curiosidades

Aunque puedan resultar habituales para un chilango, mi mentalidad europea me hizo encontrar muchas cosas realmente curiosas.

DSC02502Una de las más sorprendentes es lo que voy a denominar “20 pesos”, que parece una tarifa estándar para toda clase de servicios. Y es que casi en cada punto de la ciudad te puedes encontrar a alguien pidiendo, vendiendo u ofreciendo algo; discos de música, juguetes y chocolatinas en el metro; limpiacristales, malabaristas y traga fuegos en los pasos de peatones; aparcacoches en la puerta de restaurantes y bares; niños y mayores embolsando la compra en los supermercados.

DSC02532De hecho, los únicos que tienen reguladas las propinas son los camareros, a los que tienes que dejar entre un 10 y un 20% del total de la factura. Pero parece que es una costumbre bastante arraigada en México, y cuando estuvimos en Vallarta hasta había gente que tapaba los agujeros de la carretera con arena y después pedía dinero a los coches que pasaban.

DSC02685Otra profesión curiosa a lo largo de la ciudad es la de los boleros, que en unos diez minutos te dejan los zapatos brillando como si fueran nuevos.

DSC02702En cuanto a la seguridad me atrevería a asegurar que es una de las ciudades más seguras del mundo, ya que puedes encontrar patrullas y policías cada pocos metros, nunca había visto tanta policía. Además los coches llevan las luces azules y blancas encendidas cuando están de servicio, así que son fácilmente reconocibles.

DSC02879Casi todos los días hay una manifestación (médicos, profesores, indígenas, etc.) recorriendo las calles del centro, pero el simple hecho de cruzar un paso ya produce una aglomeración de gente.

Lo que sí es un punto negro para mi es la caótica conducción, donde nadie señaliza sus maniobras, cruzándose de un carril a otro y circulando a alta velocidad.

DSC01344Además, es bastante habitual beber por la noche y en los controles de alcoholemia lo primero que te pregunta el oficial de es si has bebido, para después decidir si tienes que soplar o no; lo más cercano a una ciudad sin ley.

En cambio nadie se preocupa de abrocharse el cinturón de seguridad, pero se apresuran a bajar los seguros de las puertas; diferentes interpretaciones de la palabra seguridad.

Conclusión

DSC01655Antes de despedirme tengo que mencionar a mi amigo Rubén; ya que aunque este viaje no lo planeamos juntos, la casualidad hizo que él viajase a México con sus amigos a la vez que nosotros; por lo que tuvimos tiempo de tomarnos unas chelas, anotando un país más a nuestra lista particular.

DSC02886Ciudad de México es una ciudad increíble y el hecho de pasar 15 días allí, viviendo con mexicanos, me hizo disfrutarla aun más; con la tranquilidad de que no tienes que emprender el viaje de regreso al día siguiente.

La comida es sin duda para mi el punto fuerte, no sólo de la ciudad sino de todo el país. Pero lo que de verdad me encandiló fue la gente, tanto la familia de Alexito, como sus amigos, y también el resto de personas que conocí allí; todos me trataron tan bien, que me hicieron sentir en casa.

Me voy pero te llevo conmigo.

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