Minsk, un viaje de locura

Vivo de sueños, viajes y locuras como esta. Cuando Alexito y yo volvíamos de Gdansk el 19 de junio, mencionó Minsk como próximo destino y a mi me vino a la cabeza que España jugaba la clasificación para el Mundial contra Bielorrusia, así que como me encanta organizar viajes, el pasado fin de semana acabamos en Minsk.

Preparativos

Fan Zone, Euro 2012, Warsaw, PolandPese a tener más de tres meses para preparar el viaje no fue sencillo, ya que hace falta visado y para conseguirlo necesitábamos tener el alojamiento reservado y una carta de invitación para Alexito, por ser mexicano.

Como al final fuimos cinco los integrantes de la aventura, pudimos obtener un visado de grupo que sólo cuesta 10 € por persona, en vez de los 60 € que cuesta el individual. Para la carta de invitación escribimos a diferentes agencias, pero tras no obtener respuestas, acabamos obteniéndola por 35 € en esta agencia matrimonial.

Por suerte, hay embajada de Bielorrusia en Bratislava, así que Rubén y Miguel enviaron sus pasaportes y el día antes de comenzar el viaje obtuvimos la visa de grupo.

El alojamiento lo reservé a través de Booking en el Minsk Apartment Service Business Class por 163 € las tres noches, en un pequeño apartamento para los cinco con una cama de matrimonio y dos sofás cama.

El viaje de ida

Pierogi, Zapiecec, Warsaw, PolandEl problema del visado en grupo es que los cinco teníamos que entrar y salir por el mismo sitio, así que nos juntamos en Varsovia. Juanmi, Alexito y yo cogimos el PolskiBus a las 23:59 del martes día 9 en Bratislava y llegamos casi a las 11 de la mañana a Varsovia. Mientras que Rubén y Miguel aterrizaron sobre las 4 de la tarde.

Millionaire, Belarusian ruble, Brest, BelarusLa idea era comprar los billetes y pasar el día por Varsovia, pero al final pasamos casi todo el tiempo en la estación (salvo una visita al Zapiecek para comernos unos pierogi), intentando buscar la combinación más barata a Minsk; ya que por el tren directo nos pedían unos 64 € por cabeza, pero en CouchSurfing me habían dicho que podíamos conseguirlo por la mitad comprando dos billetes para el mismo tren, aunque no hubo manera.

Al final conseguimos una combinación de locura por casi 14 € cogiendo tres trenes hasta la frontera. El primero salió de Varsovia a las 17:32 y tuvimos que correr para cogerlo; después cambiamos de tren en Luków para llegar a Terespol, donde nos comimos un kebab y casi nos quedamos en la puerta de la aduana por llegar con el tiempo justo. Además a Juanmi se le cayó el pasaporte, lo que podía haber sido un lío más grande, pero el soldado vino detrás corriendo con él en la mano.

Beers, Brest train station, BelarusUna vez en Brest tuvimos que cruzar la frontera todos juntos con la visa, pero al decirles que íbamos a ver el partido de fútbol no tuvimos ningún problema para entrar: “Football? Welcome to Belarus! Go to the second door”. Alexito al ser mexicano si que lo revisaron un poco más, pero para medianoche ya estábamos todos en territorio bielorruso.

Después de comprar los billetes a Minsk por unos dos euros, nos fuimos a sacar un millón de rublos cada uno, convirtiéndonos por primera vez en nuestra vida en millonarios. Después nos fuimos a jugar a las cartas al bar de la estación, mientras nos tomamos unas cervezas y comimos algo, haciendo tiempo hasta que salió nuestro tren a las 4 de la mañana.

Entrevista para una web rusa y entradas

Breakfast, Golden Coffee, Minsk, BelarusSegún llegamos a la estación a las 8 de la mañana del jueves 11, nos estaba esperando Natalia, una chica de CouchSurfing que fue nuestro ángel durante todo el fin de semana. Nos llevó a desayunar al Golden Coffee donde también se acercó Eugene, un periodista que nos hizo una entrevista muy divertida para una página de fútbol ruso.

Dinner, Kamyanitsa, Minsk, BelarusA las 11:30 nos fuimos a coger las llaves de nuestro apartamento y la decisión unánime fue dormir un rato. A las 5 de la tarde volvimos a salir y fuimos al hotel de la selección con la intención de ver a los jugadores y recoger las entradas, pero ni lo uno ni lo otro, ya que había mucha seguridad y demasiado público.

Draniki with caviar, Kamyanitsa, Minsk, BelarusNuestros amigos bielorrusos de CouchSurfing: Vladimir, Eugene y Natalia nos llevaron a cenar al Kamyanitsa, que para ellos es el mejores restaurante de comida bielorrusa de la ciudad y de verdad que estuvo bien. Comimos la sopa salianka y los típicos draniki (unos pancakes de patata) en mi caso con caviar, pero también con setas y otras variedades. Terminamos con un chupito de zhuravíny y volvimos al hotel de la selección donde habíamos quedado con Silvia Dorschnerova a las 10 para que nos diese las invitaciones.

Football tickets, Minsk, Belarus - SpainY esto es curioso, ya que hace un mes cuando llamamos a la Federación no quisieron ayudarnos a conseguir las entradas; después Casildo Caricol, al que conocí en el partido de la sub-17, estuvo haciendo varias gestiones y nos aseguró que nos guardasen cinco entradas, casi al mismo tiempo que Rubén volvía a llamar a la Federación y le aseguraron otras cinco entradas. Una vez en Minsk cuando hablamos con Silvia, nos dijo que eran invitaciones y hasta pudimos conseguir más sin problemas para nuestros amigos bielorrusos.

Vida nocturna y nivel de vida

Million rubles bill, Kamyanitsa, Minsk, BelarusSi algo nos ha sorprendido de Bielorrusia, es lo caro que es todo. Ya en la estación de Brest nos parecieron un poco caras las cervezas, pero lo achacamos al hecho de que es una estación internacional en la que la gente pasa mucho tiempo y por eso se aprovechan.

A día de hoy el salario medio bruto en Bielorrusia es de 4 084 900 BYR (367 €) y un doctor gana en torno a 200 € mensuales, por lo que esperábamos precios realmente bajos y nos encontramos con todo lo contrario tanto por la noche como por el día.

Mojito, Minsk, BelarusEn todos los clubs a los que entramos hay que pagar entrada desde los 40 000 BYR (3.59 €) en Cuba Libre hasta los 150 000 BYR (13.47 €) en Next, pasando por los 70 000 BYR de Mojito o los 80 000 BYR en Doodah King. Esto no sería un problema si las copas fuesen baratas, pero no es así, un Mojito en Mojito (valga la redundancia) cuesta 120 000 BYR (10.77 €) y un chupito B-52 en Next cuesta 70 000 BYR.

Mojito, Minsk, BelarusAsí que la sensación que nos quedó fue la de estar saliendo de fiesta en París o Londres. Y si la fiesta era cara, la comida no lo era menos. Lo más barato fueron unas pizzas y cervezas en un centro comercial, donde pagamos 80 000 BYR por cabeza; 60 000 BYR por el desayuno en Golden Coffee o 140 000 BYR por la cena son otras de las cifras.

Por eso no podemos explicarnos como esta gente puede sobrevivir con precios tan altos y sueldos tan bajos.

Bielorrusia – España

National Opera and Ballet of Belarus, Minsk, Belarus - SpainEl viernes 12, día de la Hispanidad, fue el día de nuestro motivo para el viaje, el partido de clasificación para el Mundial 2014 entre las selecciones de Bielorrusia y España. Bajamos a comer a un restaurante debajo del apartamento y al terminar volvimos para ponernos las camisetas y salir ya equipados para el partido.

Dynama Stadium, Minsk, Belarus - Spain, Беларусь - ИспанияCasualidad o no, según salimos del apartamento un policía nos siguió casi codo con codo hasta la entrada del metro. De allí nos dirigimos hasta la Plaza de la Victoria, donde nos esperaba Vladimir para llevarnos de paseo por la ciudad.

Dynama Stadium, Minsk, Belarus - Spain, Беларусь - ИспанияMucha gente nos miraba y sonreía y algunos incluso se sacaban fotos con nosotros. Cerca del estadio las peticiones de fotografías fueron en aumento y un periodista me entrevistó en directo; pero el mejor momento del día fue en el descanso.

Dynama Stadium, Minsk, Belarus - Spain, Беларусь - ИспанияJuanmi y yo nos fuimos a mear y un policía se nos acercó a decirnos que era peligroso y no podíamos ir, pero fue todo lo contrario, la gente empezó a acercarse a sacarnos fotos y estuvimos 25 minutos sin poder movernos, con decenas de flashes constantemente apuntando hacia nosotros.

Dynama Stadium, Minsk, Belarus - Spain, Беларусь - ИспанияNos sentimos como estrellas y la gente no sólo nos daba las gracias por las fotos, incluso un hombre nos regaló unas tabletas de chocolate y otro me dio un imán conmemorativo del partido. Los soldados también se sacaron fotos con nosotros y posamos con sus gorras.

Flag of La Rioja, Dynama Stadium, Minsk, Belarus - Spain, Беларусь - ИспанияAntes de que acabase el partido un niño vino con su padre a cambiarme la bufanda, recordándome a mi cuando de pequeño cambié mi bufanda en Toledo cuando ascendió el Logroñés a Primera en 1996.

Mis amigos también cambiaron las suyas y al final del partido, todo el mundo nos chocaba la mano y nos felicitaba. El ambiente fue realmente increíble y sólo por esos momentos mereció la pena. En cuanto al juego en sí, España dominó de principio a fin y venció por cero a cuatro con un gol de Jordi Alba y tres de Pedro.

Minsk

Victory Square, Minsk, Belarus - Spain, Беларусь - ИспанияMinsk es una ciudad curiosa y aunque no tienen ningún punto destacable, a parte de la monumental Plaza de la Victoria, resulta atractiva y es una ciudad limpia y moderna. Como fue destruida casi en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial, después fue reconstruida siguiendo los patrones de la arquitectura estalinista, con grandes edificios y avenidas.

Nuestros amigos Vladimir y Natalia nos pasearon viernes y sábado por toda la ciudad, llena de iglesias y catedrales tanto ortodoxas como romanas.

National Library, Minsk, BelarusPero si tengo que destacar un edificio posiblemente sería el más moderno, que es la sede de la Biblioteca Nacional y tiene forma de diamante, que además es iluminado por la noche con diferentes dibujos. Allí fuimos el sábado por la noche y desde su cúpula situada a 72 metros pudimos contemplar la ciudad entera.

Viaje de vuelta, Brest y Varsovia

Minsk train station, BelarusEl domingo por la mañana emprendimos el viaje de vuelta, dejando con pena a nuestros amigos bielorrusos que se despidieron de nosotros en la estación de tren. La primera parada la hicimos en Brest, por donde dimos una vuelta aunque no llegamos a ver la fortaleza. Cenamos gastándonos los últimos rublos antes de coger el siguiente tren, que por el módico precio de 62 € nos llevó a Varsovia.

Minsk train station, BelarusAllí nos cambiamos para salir a cenarme el mejor kebab de mi vida en el Kebab King y dar una vueltita por Varsovia, aunque había menos fiesta de la esperada. A las 8 de la mañana del lunes cogimos nuestro autobús de vuelta a Bratislava, con parada en Katowice donde vimos a nuestra amiga Paulina y después a comer zurek y zapiekanka en otro lado, para llegar finalmente a Bratislava casi a las 7 de la tarde.

Curiosidades

Minsk metro, BelarusBielorrusia ha sido el vigesimosegundo país que visito y el noveno en el que veo un partido de fútbol, pero ha sido la primera vez en mi vida en una dictadura. Producto de esto o puede que de la casualidad, hubo varios momentos curiosos a lo largo del viaje. Por una lado los encuentros con la policía, tanto con el que nos siguió por la calle cuando vestíamos las camisetas de España, como con él que una vez en el estadio nos dijo que podía ser peligroso que fuésemos a mear.

KGB building, Minsk, BelarusPero aun más curioso resultó, tras ser advertidos por Natalia de que no podíamos hacer fotos dentro del metro, que nos advirtiesen de lo propio por megafonía después de hacer una foto. Por eso con el edificio de la KGB no nos atrevimos más que a sacarlo de refilón.

Aun así tenía que haber espías porque lo más mosqueante pasó la noche del viernes por la noche cuando volvíamos para casa dispuestos a cambiar los planes e irnos el sábado a Vilnius.

Crab flavored chips, Minsk, BelarusEncendimos el ordenador pero Internet no funcionaba, sólo podíamos acceder a una página en bielorruso que decía algo así como que estaba restringido el acceso; una pena que se nos olvidase hacer una captura de la pantalla aunque internet no volvió en el resto del fin de semana.

Cabe destacar también las patatas fritas con sabor a cangrejo, que son brutales, a ver cuando empiezan a exportarlas; y otras con sabor a langostinos, curiosidades gastronómicas de esta tierra que además, tiene como principal cerveza la eslovaca Zlatý Bažant, por la que llegamos a pagar 70 000 BYR en el Crowne Plaza, seis veces lo que cuesta en Bratislava.

Conclusión

Minsk, BelarusHa sido un viaje un poco agridulce, porque nos quedamos sin ver a los jugadores (después del partido el presidente de la Federación Riojana me dijo que la próxima vez lo llame para estar en el hotel con los jugadores) y nos encontramos con un país más caro de lo esperado. Pero por otro lado conocimos a gente maravillosa como Natalia, Eugene y Vladimir.

Además, sólo por vivir el día del partido, con todos nuestros momentos de fama retratados por centenas de cámaras y teléfonos, pero también palpando la gratitud de la gente y sus sonrisas (puede que al ser un país tan cerrado no esperasen encontrarse ningún español por allí y menos con todo el attrezzo que llevábamos), mereció la pena.

Дзякуй!

13 comentarios

      • No. Objetivamente, Bielorrusia no es una dictadura.
        En occidente se nos da esa imagen, y la llaman “la última dictadura de Europa”. Pero eso es lo que se nos dice de cualquier enemigo geopolítico.
        En todo caso, yo la llamaría “la última socialdemocracia de Europa”.

      • Para mi no es por la imagen que se nos da en Occidente, sino por lo que he visto y vivido en Bielorrusia, donde la gente no se atreve ni a mencionar a Lukashenko. Y casualmente anoche estuve hablando con unos bielorrusos para los que su gobierno es una dictadura, donde la misma persona lleva más de 20 años en el poder.

      • Bielorrusia es una república presidencialista cuyo parlamento bicameral asimétrico es casi idéntico al español (nuestro Congreso sería su Cámara de Representantes y nuestro Senado sería su Consejo de la República) y se selecciona mediante elecciones periódicas, limpias, competitivas, iguales y secretas.
        Su primer ministro, Andrei Kobyakov, fue escogido por la Cámara de Representantes en diciembre de 2014. De la misma forma que nuestro primer ministro, Mariano Rajoy, fue escogido por el Congreso en 2011.
        Lukashenko es presidente, cargo para el que ha sido escogido cada cinco años y que prácticamente no detenta ningún poder más allá de la representación pública. En España, quien ejerce la misma función que Lukashenko es el rey (lo cual se justifica, por cierto, por «voluntad divina», en vez de por voluntad popular como en Bielorrusia). Nuestro anterior rey gobernó durante 40 años. ¡Vaya, el doble que Lukashenko! ¿Deduzco de aquí, según tus criterios, que España es una dictadura?

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