Cerrando el verano en Rumanía

flyNIKI from Vienna to BucharestComo ya comentaba en la entrada anterior del viaje a Alemania, me cuesta bien poquito organizar un viaje, por lo que me estoy empezando a plantear llamar a Air Berlin y al propio Niki Lauda para que dejen de sacar ofertas, ya que ahora mismo tienen vuelos por 44.99 € a destinos tan apetecibles como Belgrado o Sofía desde Viena, y es que ese aeropuerto se está empezando a convertir en mi segundo hogar.

El tema es que a finales de julio, cuando mis amigos Rubén y Jorge estaban aquí en Bratislava, conocí a Olivia; congeniamos bien, pero teníamos un problema, y es que ella es del Este de Eslovaquia mientras que yo vivo en el Oeste, así que decidimos hacer un viaje juntos para conocernos más… y sólo puedo decir que ha sido perfecto.

Primeros pasos en Rumanía

On-board services, cold snack, flyNIKIEl jueves 8 a las 8 de la mañana cogimos el autobús de Slovak Lines (12.90 € ida y vuelta) para llegar al aeropuerto a las 9 y coger nuestro vuelo operado por flyNiki (115.98 € ida y vuelta) a las 10:25. El servicio a bordo fue de nuevo fenomenal, y en mitad del vuelo me tomé un zumo de naranja y un delicioso emparedado además de leerme el New York Times. Como curiosidad, viajé por primera vez en mi vida en la primera fila del avión. Al poco de llevar una hora volando nos avisaron de que íbamos a aterrizar, llevándome la primera sorpresa, ya que Rumanía se encuentra en una zona horaria más y no lo había comprobado.

Do not approve corruption, Otopeni Airport, Bucharest, RomaniaLa segunda sorpresa fue al llegar al aeropuerto; tras coger las maletas y cambiar la hora en el teléfono, vinieron a ofrecernos transporte al centro de la ciudad, pero gracias a que había leído las recomendaciones de Wikitravel, ni se me paso por la cabeza aceptarlo, pese a que bajó la oferta inicial de 20 € a 10 €; ya que son taxis ilegales y no sabes donde puedes acabar (cosa que también te advierten en un cartel en el aeropuerto).

Vlad Teples statue, Bucharest, RomaniaEl caso es que nos vamos a comprar los billetes de autobús y sorprendentemente no aceptan tarjeta de crédito; me subo al cajero, saco 400 lei (94.36 €) y bajo a comprar los billetes, pero tampoco tiene cambios del billete de 100 lei (23.5 €); así que me voy al Billa del aeropuerto a comprar algo (impresionante que un botellín de Ice Tea, otro de agua y un paquete de Oreo me costaron tan solo 6.77 lei [1.6 €]) y aunque me puso mala cara al billete de 100 lei, me devolvió los 93.20 lei restantes para comprar finalmente los dos billetes de autobús por 8.60 lei (2 €). Es desesperante cuando tienes dinero pero no lo puedes utilizar.

Church of St. Demetrius, Bucharest, RomaniaEl trayecto en el bus 783 hasta el centro se hace un poco pesado, ya que dura 50 minutos y como es un bus urbano se monta mucha gente. Una vez en Piaţa Unirii cogimos un taxi (1.39 lei/km) hasta el hotel que nos salió por menos de 10 lei. El Villa SS Residence Parlament, reservado a través de Booking.com por 66 € (dos noches en cama doble) merece bastante la pena, sobre todo por su bañera de hidromasaje en la habitación, ideal para relajarse tras un duro día por Bucarest; además de por su ubicación, a menos de 10 minutos del Parlamento.

Bucharest Free Tour

Revolution Square, Bucharest, RomaniaBuscando información el día anterior encontré esta visita guiada gratuita de la ciudad, y aunque no soy muy partidario de los guías, decidí darle una oportunidad, porque es un concepto diferente ya que al ser un tour gratuito el guía se esfuerza y disfruta de verdad con el objetivo de conseguir propinas al final de la visita.

Romanian Athenaeum, Bucharest, RomaniaAsí que a las 18:00, en frente del reloj de la Piaţa Unirii, empezó la visita a cargo de Andrej junto con otros seis turistas a parte de nosotros dos. Tras hablarnos un poco de la historia del Parlamento que se divisa con su gran magnitud desde la plaza, nos dirigimos hacia en centro histórico recorriendo sus calles, parando en varias de sus iglesias, que me resultaron muy curiosas, ya que son bastante pequeñitas (parecen ermitas) y están rodeadas por un jardín y valladas, pero se pude visitar su interior sin problemas.

Red Angus Steakhouse, Bucharest, RomaniaOtro de los puntos donde paramos es en el busto de Vlad Tepes, más conocido como Drácula, y que está situado frente a su ciudadela en ruinas. Visitamos más plazas y calles del centro, mientras Andrej seguía relatando divertidas historias hasta llegar a la Plaza de la Revolución, donde se encuentras la sede del Partido Comunista Rumano y desde cuyo balcón, Ceaușescu dio su último discurso el 22 de diciembre de 1989, antes de ser capturado y ejecutado el 25 de diciembre.

Palace of the Parliament, Bucharest, RomaniaPor último terminamos la visita en frente del Ateneo Rumano, otro de los puntos clave de la ciudad. Nos sacamos una foto con Andrej y le dimos la propina. Para cenar, aprovechamos una de sus recomendaciones y nos fuimos al Red Angus Steakhouse, que posiblemente sea un poco más caro que la media; nos salió la cena por 144.90 lei (34.32 €) con el descuento del 10% del tour, pero la verdad es que comerse un entrecot de ternera junto a la estatua de Drácula, mientras Brad Vee Johnson tocaba música en vivo, no tiene precio.

Palacio del Parlamento Rumano

Palace of the Parliament, Bucharest, RomaniaEste edificio merece una mención especial, ya que me impresionó sobre manera. Había oído hablar de él como el segundo edificio administrativo más grande del mundo después del Pentágono, pero hasta que no lo tienes delante no te das cuenta se su inmensidad. Me impresionó desde el taxi al hotel, también cuando bajamos andando desde el hotel para hacer la visita guiada y mucho más aun iluminado cunado volvíamos por la noche, así que en la mañana del viernes fuimos a hacer la visita.

Palace of the Parliament, Bucharest, RomaniaVacilando un poco a la chica que vendías las entradas me hizo el descuento de estudiante (13 lei [3 €] en vez de 25 lei) y como el siguiente tour en inglés era a las 15:00, hicimos tiempo por el centro de la ciudad para volver al Parlamento con tiempo para entrar.

La visita merece la pena y mucho, aunque sólo te enseñan un 5% del Palacio, no está mal si pensamos que tiene 340 000 m2; todo dentro del edificio es enorme, las salas, las lámparas, las cortinas, las alfombras, mármol por todos los sitios, pero lo mejor llega al final, cuando sales al balcón y divisas todos los edificios adyacentes y los bulevares. El “pobre” Ceaușescu nunca pudo salir a ese balcón a dar un discurso, ya que falleció antes de verlo acabado.

Palace of the Parliament, Bucharest, Romania

Bucarest

Palace of the Parliament, Bucharest, RomaniaDespués de la visita nos tomamos una cerveza artesanal en el Caru cu bere, otro de los puntos recomendados por Andrej y famoso porque llevan haciendo cerveza desde el 1879, para irnos en metro (2 lei [0.50 €]) hasta el Arco del Triunfo, una de las últimas cosas que nos quedaban por visitar.

Arcul de Triumf, Bucharest, RomaniaPara cenar optamos por el Hanul Manuc, recomendado por Andrej y que desde aquí recomiendo encarecidamente; en un entorno incomparable en una vieja posada junto a la Piaţa Unirii, cuenta con dos cocinas, una tradicional rumana y la otra libanesa, una atención perfecta de los camareros y un precio insuperable (no recuerdo cuanto pagamos pero sé que no llegaba a los 20 €). Un sitio precioso, con muy buena comida y regado con cerveza rumana, por supuesto.

Hanul Manuc, Bucharest, RomaniaDespués echamos una copita en otro sitio (14 lei [3.30 €] cada coctel) y nos volvimos a casa en taxi, para evitar la caminata y también los perros callejeros, una de las pocas cosas que no me ha gustado de Bucarest y que meten un poco de miedo cuando van en manadas de cuatro o cinco y babeando. Por lo demás, una ciudad muy recomendable, bastante barata y con edificios y avenidas muy grandes (seis carriles) que le dan un toque especial, sobre todo en las rotondas, que parecen una locura de tráfico.

Rumbo al Mar Negro

Caru cu bere, Bucharest, RomaniaEl sábado después de desayunar, pagamos el hotel y cogimos un taxi (merece realmente la pena coger taxis en la ciudad, siempre y cuando adviertas al conductor de que encienda el taxímetro) para ir a la estación de autobuses Statie Baldovin Parcalabul, desde la que cogimos el bus de Simpa Trans y que por sólo 55 lei (13 €) te lleva a Constanza en 3 horas y media con un paradita en una gasolinera a mitad del trayecto y WiFi gratis durante todo el viaje (cuanto deberían de aprender algunos en España).

Nightlife, Bucharest, RomaniaDesde la Gara CFR Constanta cogimos un taxi hasta el Hotel Central, que también reservé a través de Booking.com por 101 € las tres noches con el desayuno incluido. La verdad es que es un hotel bastante sencillito, pero esta en primera línea de playa y cuenta con piscina, lo cual viene muy bien cuando vuelves de la playa.

Mamaia

First swim on the Black Sea, Mamaia, RomaniaUn amigo rumano me recomendó reservar el hotel en Mamaia, ya que es una zona de veraneo situada al norte de Constanza y la verdad es que fue un acierto, pese a ser la zona turística sigue siendo súper barato y tomarte una cerveza en la playa por 4 lei (menos de un euro) o cenar dos personas por 20 € me parece impresionante.

Black Sea, Mamaia, RomaniaAsí que desde la tarde del sábado hasta la mañana del martes pasamos los días tomando el sol en la playa, bañándonos en el Mar Negro y en la piscina del hotel, paseando por el paseo marítimo y por la orilla del mar, comiendo y descansando; lo que son tres días de completas vacaciones y relax, aunque incluso el sábado tuvimos tiempo para salir de fiesta por la noche.

Black Sea, Mamaia, RomaniaEl tiempo acompañó, superando los 25ºC, y hasta llegué a quemarme el pecho la mañana del domingo. En la tarde del lunes hice un entrenamiento corriendo a lo largo de la playa.

Sombrero, Mexicanos, Mamaia, RomaniaLa primera noche cenamos en el Terasa Motor, donde pedí unos calamares a la romana y una bruschetta de hongos, regado todo con sangría. El domingo Oli quería cenar por la calle, así que yo opté por probar el sombrero del Mexicanos, que es un sombrero de cartón con unos quince churros y dos salsas a elegir, una dulce (chocolate) y otra salada (kétchup), por 10 lei (2.35 €); para después comerme una copa de helado en el hotel.

Black Sea, Mamaia, RomaniaLa noche del lunes tenía ganas de comer finalmente algo realmente típico y fuimos al Casa Romanesca, donde me pedí un mititei, que es una especie de albóndiga alargada, y un plato típico con varios embutidos rumanos, queso, otra especie de albóndiga, oreja de cerdo e incluso alguna otra cosas que no sé identificar; pero la verdad es que siempre me gusta probar cosas nuevas y esto me gustó.

En definitiva, veo Constanza y Mamaia como un gran destino de playa, todavía sin explotar por los turistas europeos y que por lo tanto sigue siendo barato. Además tiene muy buen tiempo, incluso en estos primeros días de septiembre.

De vuelta a casa

Black Sea, Mamaia, RomaniaEl martes tocó volver a hacer la maleta para volver a casa. Después de pagar el hotel la recepcionista nos sugirió que cogiésemos el autobús 23 para ir a la estación de Constanza, y la verdad es que fue toda una experiencia ya que en un minibús en el que cabían sentadas 19 personas, éramos al menos otros 12 los que ocupábamos el pasillo.

Hotel Central, Mamaia, RomaniaEn Constanza pillamos otra vez el autobús de Simpa Trans y una vez en Bucarest, como vi que el autobús iba haciendo varias paradas, me di cuenta de que una de ellas era la de Unirii y nos bajamos allí, ahorrándonos así un taxi.

Casa Romanesca, Mamaia, RomaniaCompramos los billetes de autobús y decidimos cambiar a euros los lei que nos sobraban, pero curiosamente, las casas de cambio sólo tenían billetes de 500 €, menos mal que al final pudimos cambiarlos en un banco.

Relativo a la gastronomía rumana, en la estación de Constanza compramos gogoşi, que es una especie de donut sin agujero, y en el aeropuerto compramos turtă dulce, que es pan de jengibre, probando así dos postres típicos rumanos.

Hotel Central, Mamaia, RomaniaEating gogosi, Constanta, Romania

Curiosidades

Black Sea, Mamaia, RomaniaUna cosa que me ha llamado la atención, es que apenas se usan las monedas en Rumanía, ya que el billete más pequeño es el verde de 1 leu (0.25 €) por lo que esto dividido entre 100 es nada, así que las monedas de 1, 10 y 50 bani apenas se usan y tiene poco o nulo valor.

Y a relación de esto, cuando quisimos gastar los últimos lei en el Billa del aeropuerto, nos pasamos como 80 bani, pero la cajera nos los perdonó. Al igual, cuando quisimos coger el metro en Piaţa Victoriei, no había nadie vendiendo tickets, y el guardia de seguridad directamente nos abrió la puerta y nos dejó pasar. Dos gestos, cuando menos, curiosos.

Piata Unirii, Bucharest, RomaniaLa otra cosa curiosa fue la noche del sábado en Mamaia, ya que en el Club Desire en el que pasamos buena parte de la noche, llegó a haber al mismo tiempo cuatro recién casadas, pero es que luego, volviendo a casa contamos hasta ocho restaurantes o salones de banquetes donde había bodas, una locura.

Conclusión

En definitiva, Rumanía me parece un destino turístico apetecible, es muy barato, la gente es agradable y en ningún momento he tenido sensación de inseguridad; hay gitanos, pero no menos que en otros sitios, y la policía está bastante presente; el transporte es más que decente y el país tiene mucha historia, así que si has llegado hasta aquí, no dudes en visitar este atractivo país que espero seguir conociendo en el futuro.

Ha sido un viaje perfecto. Mulţumiri!

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