64º Devín – Bratislava

Cansado pero feliz es como me puedo definir ahora mismo, aunque al cruzar la meta esta mañana y producto de la adrenalina, me sentía capaz de correr otros diez kilómetros hasta completar la media maratón, que debería ser mi próximo objetivo. He conseguido acabar la carrera de 11.625 km en una hora, lo cual es increíble después de estar dos semanas sin entrenar, por una sobrecarga en los gemelos después de la Hobby Run y tras pasar los tres últimos días con diarrea, así que contando además con que nunca en mi vida había corrido más de 8 kilómetros, hubiese sido feliz sólo con terminarla.

Cañonazo de salida, 64º Devín - Bratislava, EslovaquiaMe he levantado a las 7 de la mañana tras acostarme anoche pasadas las 11, después de la paliza en el paintball. Desayuno, ducha, ropa, mochila y sobre las 8:15 estaba en Vajanského nabrezie, donde había quedado con mi amigo portugués Miguel para coger juntos el autobús a Devín. Una vez allí, mientras hacíamos tiempo para empezar a calentar, me he encontrado con varias amigas eslovacas.

Me han gustado dos cosas en el inicio de esta carrera, la gran cantidad de gente que había en la salida (se esperaban casi 5000 corredores) y el rollo histórico que tiene, empezando por el pistoletazo de salida que ha sido un cañonazo a cargo de dos soldados medievales a la vera del castillo.

Castillo de Devín, 64º Devín - Bratislava, EslovaquiaLos 625 metros iniciales eran cronometrados, pero el chip sólo contaba los últimos 11 kilómetros, así que mi tiempo oficial ha sido 1:00:04, mientras que el del chip ha sido 0:55:32. Los dos primeros kilómetros los hemos corrido juntos Miguel y yo, pero entonces le he dicho que siguiese a su ritmo para no quemarme detrás de él, que ha acabado en 0:53:15.

He flaqueado un poco cuando quedaban 7 km, posiblemente porque la carretera también picaba para arriba, pero después de pasar por el avituallamiento (que he usado para refrescarme la cabeza, ya que he llevado mi propia bebida isotónica toda la carrera) a falta de 4 km, me he empezado a sentir mucho mejor, alentado también por los aplausos, las carracletas y los cánticos de la gente que poblaba las calles de Karlova Ves.

Justo antes de cruzar el último kilómetro he visto en el teléfono que llevaba 55 minutos, por lo que podía terminar la carrera en una hora. Y a falta de 300 metros he visto el reloj de la meta en 59 minutos y poco, así que he esprintado como en mi vida para acabar en 59:57, según mi GPS; mientras que en mi teléfono he recibido instantáneamente un mensaje con mi puesto global, el 1763, y el tiempo oficial de 1:00:04.

Pablo Villoslada y Miguel Rosa, 64º Devin-Bratislava, Eslovaquia

El subidón de adrenalina al cruzar la meta ha sido enorme, ya que me veía con fuerzas de correr otros diez kilómetros y además sentía una felicidad enorme. Después me he juntado con Miguel, felicitándonos mutuamente mientras nos hemos tomado un té, para a continuación coger la ropa, devolver el chip y comernos el bocadillo (la cerveza se la he dado a Ivan, que ha venido a ver la llegada y sacarnos fotos).

Luego nos hemos ido a comer los tres juntos para celebrarlo, previo paso por casa a ducharnos. Y hemos pasado el resto de la tarde tumbados en el parque y tomando algo con otros amigos, completando un día perfecto.

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