Una semana esquiando

La única vez que había esquiado en mi vida fue hace unos doce años, en un viaje del instituto a Panticosa, así que puedo considerar que esta ha sido mi primera vez, porque de la otra ni me acuerdo.

SkiingEl domingo por la mañana, después de haber salido la noche anterior, acabé la maleta con todo mi nuevo material de esquí (pantalones, chaqueta, gafas y guantes) y me marché a la estación de Vinohrady donde cogí el tren a Banská Bystrica con Bilge, Igor y su hermana Janka. Después de unas tres horas llegamos a la estación y cogimos un tren regional a Nemecká, que es el pueblito donde hemos dormido estos seis días. Y al poco de llegar sorpresa, la cena era a las 6 de la tarde, horario típico eslovaco, así que a las 9 tenía hambre otra vez.

HruškaEl lunes fue el primer día de esquí y acabé odiándolo; como había hecho mucho calor durante el fin de semana, apenas había nieve y sí mucho hielo, y contando además con que la pista abierta era roja, el que se supone iba a ser el instructor dijo que era muy peligroso para un principiante… por lo que pasé la mañana bebiéndome una cerveza y comiéndome un halušky. Después de esto Igor y su hermano Boris me subieron a la cima, y si no me caí veinte veces no me caí ninguna, al final no tenía fuerzas ni para levantarme, así que cogieron mis esquís y empecé a bajar andando, pero el final estaba muy lejos así que decidí deslizar mi cuerpo a lo largo de la ladera con el consiguiente riesgo, pero a la vez, produciendo el momento más divertido del día.

ChairliftAsí que hasta pensé en volverme a Bratislava, porque nunca sería capaz de esquiar, pero a lo largo de los días la cosa fue mejorando y el truco principal estuvo el miércoles al dejar de usar los palos e intentar bajar sujetándome las rodillas, y sintiendo así los pesos y el balanceo del cuerpo en cada giro. Por lo que el viernes fue el gran día y tras entrenar un poco en mi pista particular (una azul en el medio de la montaña donde también solían estar los niños de las escuelas), mi amigo “Juancho” vino a buscarme a eso de las 11 para subir en el telesilla y hacer el descenso completo, 1400 metros de pista roja, todo un desafío que sorprendentemente, conseguí completar sin caerme; a lo largo del día baje otras seis veces con alguna caída sin importancia pero divirtiéndome mucho y con ganas de volver a esquiar.

MagicY por supuesto, la semana no ha sido sólo esquiar, he conocido a gente cojonuda todos los días y muchos de ellos me han ayudado a aprender a esquiar, pasando algún rato conmigo y dándome sus consejos; pero tengo que decir que los eslovacos están locos, casi todos los días bebiendo o de charla hasta las 3 de la mañana, para luego desayunar a las 8 y estar esquiando desde las 9 hasta las 4, una locura, pero al final efectiva.

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7 comentarios

  1. Ya se echaba de menos que escribieras por aquí… ;-).

    Y qué envidia me das, mis compañeros de trabajo yéndose a esquiar, tú hablando de esquiar, y yo que lo tengo prohibido por el traumatólogo por mi hombro de chicle… 😦 (y sin contar mi tendinitis rotuliana que tiene pinta de acabar siendo crónica)

    • Si mis fieles seguidores comentaseis más, escribiría más a menudo, porque además el nuevo WordPress le da mil vueltas al viejo Live Spaces.

      ¿El esquí lo tienes prohibido del todo? ¿Ni intentarlo? Yo la verdad que el primer día no me gustó, pero ahora estoy deseando volver.

      Un abrazo.

      • Prometo comentar más, palabrita del niño Jesús…

        Eso me dijo el traumatólogo, que me olvidara de deportes que pudieran tener una caída, porque tengo la articulación del hombro tan laxa que una caída en la que eche el brazo izquierdo para evitarla puede hacer que se me disloque… y resulta prácticamente imposible meterme el hombro en su sitio si no me duermen; así que imagínate si me disloco el hombro a medio descenso en una pista en Formigal cómo puedo pasarlo de bien.

        Aparte, tengo las rodillas, especialmente la derecha, hechas polvo, y soy de los que no puede ni andar como les meta mucha carga, aunque no creo que tuviera excesivos problemas con ellas si esquiara.

        En resumen, para esquiar con garantías, necesito operarme del hombro antes, pero para operarme del hombro necesito tener claro que voy a renunciar prácticamente a una temporada en el fútbol o al verano entero, porque son cerca de cuatro meses de baja.

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