Casa, curso y libro, bueno, libro no.

Es impresionante, he ido cuatro veces a intentar comprar el libro para el curso de eslovaco y no he podido. Las dos primeras fueron antes de Navidades, un jueves por la tarde, después de marearme de un edificio a otro, conseguí entender que lo podía comprar en la primera planta y estaban de 9 a 17, así que decidí volver el viernes al mediodía pero sorprendentemente ya estaban de vacaciones de navidad (17 de diciembre). Así que este miércoles volví allí y por fin conseguí hablar con alguien que hablase inglés, y que me dijo exactamente donde en el primer piso tenía que ir, pero que la mujer que los vendía no volvía hasta ayer viernes, así que ayer me fui allí otra vez y sorpresa, se les han agotado los libros y no los reciben hasta la próxima semana, pero como ya conocen mi historia, me ha dado su email para avisarme exactamente del día que lleguen.

P1140003En cuanto a la vuelta el viaje estuvo bien, algo cansado, dormí un rato en el tren, cogí otro al aeropuerto de Barcelona, facturé, desayuné en el McDonald’s y en un rato estaba en Viena tomándome un Chai Latte mientras esperaba el autobús a Bratislava, unas 12 horas en total. La misma tarde del martes firmé el contrato del piso y el jueves por la tarde me fui al Ikea con Hugo y Eduardo que me ayudaron a mudarme y a elegir la ropa de cama, después de una buena cena en el restaurante sueco. El piso no está mal, bien de precio para las locuras que se piden por aquí, a menos de quince minutos andando del centro, la pega es que la cocina es súper pequeña, no tiene horno y sólo dos fuegos eléctricos, y que mi habitación aunque es muy grande (23 m2), no tiene persianas y da a la calle por la que pasan los tranvías. Lo bueno es que mi compañero georgiano es bastante majo, el mismo jueves estuvimos más de una hora hablando, y al eslovaco tengo que conocerlo un poco más porque sólo lo vi ayer cinco minutos.

El miércoles empecé el curso de eslovaco con sorpresa, porque en diciembre pasé el test para empezar en el nivel 1B (segundo) pero como no hay gente suficiente, me han puesto en el 2A (tercero), al menos sólo somos seis y una es mi amiga turca, además la profesora es maja y repite las cosas, así que creo que me irá bien, si algún día consigo comprar el libro, por supuesto.

Concatedral de Santa María de la RedondaY la última semana en Logroño después de Año Nuevo fue muy corta y tuvo muchas actividades: visita al Belén de la Torre de Santiago con Ignacio y Somo, comida con la familia en Reyes, quedada con amigos de la Universidad, masaje en el Spa de Lobete, último sábado por Laurel con mis amigos, comida con Gol Norte en Fuenmayor y partido de la Sociedad en Cenicero, y algo de rebajas con mi hermana.

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