Vuelve, a casa vuelve, ¡por Navidad!

Pues como el turrón, ya estoy en casa por Navidad, para pasar las fiestas con familia y amigos, aunque para mi, desde hace un año y medio, estas fiestas ya no son lo mismo…

CouchSurfing MeetingEl caso es que mi última semana en Bratislava fue bastante ajetreada, ultimando los proyectos que tenemos en la empresa para trabajar un poco en ellos durante estas fiestas, que no van a ser vacaciones plenas, pero casi; además me presenté a la prueba de acceso al curso de eslovaco y voy a empezar en enero en el segundo nivel (tienen ocho), lo que está bastante bien para un principiante; de todos modos, Eslovaquia sigue sorprendiéndome con cosas como estas: vas a pedir información a una escuela de idiomas y la mujer de información no habla ni gota de inglés, y lo mismo en la facultad en la que tengo que comprar el libro para el curso y a la que ya he ido dos veces sin suerte.

Playing UnoTambién hubo fiestas de despedida, locura con la gente de CouchSurfing el viernes y algo más tranquilitos el sábado, y como estuvimos sin internet todo el fin de semana, descubrimos otros mundos y nos pasamos las noches del domingo y el lunes jugando a juegos de mesa como el Uno, el Blokus o el Jenga, muy divertido. Y además, parece que ya definitivamente tengo una habitación para enero, cruzo los dedos.

Butaca Gran ConfortEn cuanto al viaje de vuelta, tuve bastante más suerte que toda la gente atrapada en aeropuertos de Francia, Bélgica, Alemania e Inglaterra a causa del temporal. Yo cogí mi avión en Viena con más de media hora de retraso, que sumada al proceso de descongelación del avión (impresionante como unas grúas echan anticongelante naranja y verde a presión sobre las alas) nos hizo llegar a Barcelona con una hora de retraso, pero aun con tiempo suficiente para coger mi tren a Logroño. En el mismo aeropuerto conocí a a una chica que trabaja en Bratislava y después en la estación a un palestino que estudia también allí. Cené en McDonald’s y pasadas las 8 me senté en mi Butaca Gran Confort del Trenhotel, que es una pasada porque se reclina entera, tiene enchufe y además Renfe te da mantita, antifaz, tapones para los oídos, cepillo y pasta de dientes, auriculares y un botellín de agua, así que merece la pena la inversión. En Logroño casi no me puedo bajar porque resulta que en Barcelona me había montado por la izquierda y en Zaragoza también se bajaban por ahí, y resulta que en Logroño había que buscar la puerta del lado derecho, menos mal que estaban mis padres en la estación y el tren no arrancó, jajaja.

¡FELIZ NAVIDAD! MERRY CHRISTMAS! BOM NATAL! VESELÉ VIANOCE!

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