Bratislava (Semana 13)

Otra semanita más y ya sólo quedan tres, que pena me va a dar.

El lunes por la mañana tuve permiso de Ryan para irme a jugar al hockey hielo por primera vez en mi vida, quedé con Igor y fuimos a la pista de hielo del centro comercial Avion donde nos juntamos con sus amigos, uno me dejó los patines e Igor el stick; fue una bonita experiencia, además se sorprendieron de que pudiese patinar bien (el curso en octubre tuvo su efecto), pero resulta muy complicado jugar con gente que está acostumbrada a hacerlo todas las semanas, pensar en patinar y también golpear el puck con el stick (me resulta más fácil el fútbol y más de una vez lo golpeé con el patín, jaja), aun así logré dar dos asistencias de gol y para ser la primera vez, me dijeron que no estuve mal. Por la tarde llovió, así que se suspendió el futbito, por lo que quedé con Katarina que me dió su regalo de cumpleaños, una cartera de Quicksilver y una caja de bombones.

El martes después de trabajar me encontré con Jacquelyn, una couchsurfer estadounidense que ha estado estudiando en Italia y que en su viaje por Europa paró en mi couch; fuimos a dejar su mochila a casa y después al Flagship, donde se acercaron algunos couchsurfers como Hugo, David y Peter, además de Matthieu (en su última noche en Bratislava) y Eduardo, cenamos allí, tomamos unas cervezas y por último fuimos al Norton a echar un gin tonic. Nos despedimos de Matthieu hasta el verano y fuimos a dormir.

El miércoles fue el diluvio universal, así que el mejor plan fue ver el capítulo de Lost y el primero de The Pacific, una gran serie que se puede considerar la continuación de Band of Brothers.

El jueves después de trabajar quedé con Anet, cenamos en Flagship y después tomamos un gin tonic en Norton; también me dio su regalo de cumpleaños, sorprendente y original, una figura de un ángel Haziel, que investigando por internet es el querubín que protege a los nacidos entre el 29 de abril y el 3 de mayo.

El viernes después de trabajar quedé con David, un couchsurfer gallego residente en Gante que se vinó a mi couch. Junto con Eduardo nos bebimos un par de botellas de vino acompañadas de queso, para juntarnos a las nueve con otros cuantos couchsurfers en la pizzería Primo Amore. Después de cenar dudamos entre un garito nuevo o Infinity, pero en ambos había que pagar entrada y en la puerta había mucha gente joven, así que Edu, David y yo nos fuimos por nuestra cuenta y echamos un cubata en Norton y después un par de cervezas en el Havana, para acabar la noche como marca la tradición en el Channels.

El sábado David se fue a ver el Castillo y el Slavin, para después coger el tren a Budapest, mientras que nosotros nos fuimos al Estadio Pasienky a ver el Slovan Bratislava – Dukla Banská Bystrica de la 32ª jornada de la Liga Corgoň; que decir del fútbol eslovaco, patadón para arriba y poco más, unas 600 personas en el estadio y victoria para el Slovan por 2 a 0, que no le sirvió para nada ya que el Žilina ganó su encuentro por 4 a 0 y se proclama campeón de liga a falta de una jornada, al menos añado una bufanda azul celeste a mi colección, puedo decir que he visto partidos de fútbol en cinco países del mundo diferentes y la entrada sólo nos costó 5 € (la segunda parte la vimos en la tribuna, que cuesta 7 €, mientras que la entrada de fondo es de sólo 3 €).

Después del partido Eduardo se fue a casa y yo a Koliba, a la Casa de los Marines, ya que era la fiesta de despedida de Eric, que se va un año a Conakry. Fue curioso estar de fiesta en suelo americano en Eslovaquia, jugando al billar, comiendo pizzas y bebiendo cerveza, rodeado de marines y otros amigos de Eric, entre ellos mi jefe Ryan.

Ayer tocó excursión a la inhospita Hungría, cada viaje a este país es una aventura, pero empecemos por el principio. Esta vez fuimos puntuales y cogimos el autobus a Györ a tiempo. nos tomamos un té y llegamos en poco más de una hora. Fuimos a la oficina de turismo pero estaba cerrada por ser domingo, muy útil, aunque al final no nos resultó demasiado difícil encontrar las termas, pagamos 1950 florines (unos siete euros) por tres horas y allí estuvimos a remojo en las diferentes piscinas a varias temperaturas, dandonos algún chorrito (aunque no me gusta el sistema, ya que se van activando por algún orden preestablecido y es difícil pillarlos) y tirandonos por los toboganes, además de ver un rato la Formula 1 en una pantalla gigante; la verdad que el sitio mola mucho y es bastante más recomendable que el de Veľký Meder. Después salimos en busca de un Langos (creo que es lo mejor de Hungría, aunque no debe ser muy sano para el corazón) y dimos una vuelta por el centro de la ciudad, muy pintoresco, que como puntos de interés tiene la Catedral y el Castillo, además de un bonito Ayuntamiento. Como estabamos algo cansados nos echamos la siesta en la ribera del río Raba, para terminar la visita comiendonos un copazo de helado en una terraza.

Pero el problema fue al ir a la estación, donde nos dice la tía (en hungaro por supuesto) que no había tren para ir a Bratislava, le intento explicar que en internet había visto que hay tren vía Austria, pero imposible entenderse; cambiamos de ventanilla a ver si la chica más joven habla inglés, y al menos lo chapurrea, pero nos dice que la mejor opción es ir a Budapest y de allí coger un tren para Bratislava (está flipando), le intento explicar lo de Austria y al oir Parndorf me dice que sí, que cojamos este tren rojo y allí hay trenes a Bratislava cada hora (hace un minuto me dices que lo mejor es Budapest y ahora te sabes los horarios de tren de Parndorf ¿?), le pido dos billetes y me dice que ahí no venden tickets internacionales (alucinante) así que una vez en el tren le pagamos al revisor el ticket hasta el borde con Austria (no teníamos suficientes florines así que al final aceptó una parte en euros) y a partir de la frontera no vino ningún revisor, así que nos ahorramos una pequeña parte. Una vez en Parndorf comprobamos que sí había tren cada hora, pero que acababa de pasar, así que dimos una vuelta por el pueblo intentando encontrar un bar, pero sólo había chalets adosados; a las 21:45 cogimos el tren y por una vez jugarnosla sin comprar el billete nos salió bien, ya que no apareció tampoco el revisor, por lo que nos salió mucho más barato que aquel Bratislava-Parndorf-Györ-Budapest de Semana Santa.

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