Bratislava (Semana 12)

Esta semana ha sido tranquilita, no hay mucho curro ultimamente, así que he pasado más tiempo echando la siesta en mi fatboy que trabajando, jajaja.

El lunes volví de Londres, fui a casa a cambiarme y llegué al trabajo a la hora de comer (11:30). Estuve todo el día reventadisimo, me eché una siesta de dos horas y por la tarde no fui a jugar al fútbol con los eslovacos, pero acabé yéndome a casa de Eugen a tomarme unos vinos y despedirme, porque al final no pudo volar la semana anterior a la India a causa del volcán de Islandia.

El martes me fui a cortar el pelo a Pierot, el salón más caro de la ciudad en palabras de los propios eslovacos, y doy fe porque mientras estuve allí una chica pagó con 70 € y una señora con 100 €, por suerte a mi me salió gratis ya que mi amiga Katarina trabaja allí. Después empecé a hacer el zurracapote para mi fiesta de cumpleaños.

El miércoles estuve tomando unas cervezas con Matthieu en el Norton, y acabamos viendo el Barça – Inter también allí, una pena que el Barça se quedase fuera de la final ante el antifútbol de Mourinho. Después cenamos en su residencia y echamos la última cerveza en el Aligator.

El jueves al salir de trabajar fui con Katarina a dar una vuelta por el bosque de Bratislava, muy chulo con un río y un lago. Después estuve de cerveceo en Flagship con Matej y otros couchsurfers.

El viernes por la mañana nos fuimos a comer tacos a un Mexicano y por la tarde fue la fiesta de despedida de Matthieu, primero cenamos en el restaurante U Remeselnika y de ahí fuimos a jugar a los bolos a Aupark, pero aquí como pagas por horas en vez de partida, cuando ibamos en la séptima tirada se apagó la maquina; yo iba ganando con 91 puntos y tenía a Edu a unos 10, pero todos nos quedamos con la cara de tontos sin terminar la partida; también echamos un futbolín y continuamos la fiesta en el Primi.

El sábado con la ayuda de Eduardo estuve preparando la fiesta de cumpleaños, hicimos emparedados de tomate, de txaca y de nocilla, canapés de camembert con cebolla caramelizada, compré picoteo (aceitunas, patatas, etcétera) y preparé una tortilla (esta vez no me pasé con la sal), que junto con el zurracapote (la gente lo flipó), las frutas del zurracapote, el calimocho y la cerveza, hicieron una fiesta perfecta para mi 25 cumpleaños.

El primero en venir fue Igor, porque después tenía que currar de 6 pm a 6 am, pero al final se estuvo una hora más de lo previsto; Hugo, Katka, Matthieu y Bilse fueron también de los primeros en llegar, aunque Bilse también se tuvo que ir porque habían venido sus padres de Turquía y no los quiso traer a la fiesta, jeje. A lo largo de la tarde siguieron viniendo otros couchsurfers como Ivana, Matús, Peter, Bastian, Cynthia, Silvia y Lucie, mi jefe Ryan, con su mujer Nada y mi compañero Rado, y los últimos fueron Matej que estaba estudiando, y Rafa un español que vive en Londres y que conocí el jueves en Flagship, para hacer un total de veinte personas, quince en el punto álgido de la fiesta.

La fiesta fue genial, se acabó la comida así que parecé que gustó, también el zurracapote, que les encantó, al igual que las frutas que estaban dentro y que previamente había extraído bañadas en vino. Fueron muchos los regalos que recibí, aunque la mayoría botellas de alcohol, como la de Hruska que me regaló Igor, la de Coto Vintage de 2005 que me regaló Rado o la de Jack Daniels de Ryan, además de otros vinos eslovacos; Edu y Matthieu me regalaron una camiseta de Adidas de Eslovaquia para el Mundial de Sudáfrica, Katka una bufanda de Eslovaquia y Hugo un boligrafo con su estuche.

A eso de las 11:30 mi casero me mandó un mensaje para que cerrase la ventana de la cocina, así que fue el principio del final de la fiesta, que continuamos en un bar debajo de casa. De ahí muchos se fueron y los que quedamos fuimos al Nu Spirit, donde había una fiesta privada, pero casualmente el organizador estaba afuera, nos dejó entrar y resulta que era su fiesta de cumpleaños y había nacido el mismo día que yo, así que tras presentarme a su novia y la mitad de sus amigos todo emocionado, nos invitó a una cervecilla. Después fuimos a la Havana y como era de esperar, acabamos la fiesta en Channels casi a las 6 de la mañana. De vuelta a casas nos comimos un helado, que acabó de pivote en la carretera.

Y ayer domingo con cierto dolor de cabeza a causa del zurracapote y sin apenas dormir, Edu y yo nos fuimos a ver Trenčín en tren. Según llegamos llovía a raudales, así que lo primero que hicimos fue buscar un retsaurante y comir, yo opté por Halusky. Al final acabó saliendo el sol y subimos al castillo, que es el tercero más grande de Eslovaquia, y la verdad que está guapisimo, la pena que el tour es en eslovaco, pero bueno, vimos varias salas con cuadros, armaduras y restos arqueológicos, y subimos a la torre, donde hay unas vistas impresionantes de la ciudad. Después de un buen rato allí bajamos  a dar una vuelta por el centro de la ciudad y por último entramos al Hotel Tatra, donde subiendo a la segunda planta (esto me lo había contado Rado por la noche en la fiesta) se puede ver en la roca del castillo una inscripción romana del año 176 de cuando las Guerras Marcómanas, impresionante. Por último fuimos a la estación a coger el tren de  vuelta, y pensaba que esto sólo pasaba en India, pero el tren iba petado de gente (estudiantes que vuelven a Bratislava) por todos los pasillos y tuvimos que estar la hora y media de pie.

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