Bratislava (Semana 7)

Bueno, bueno, otra semana movidita, con la agenda super apretada entre semana y con un montón de actividades el fin de semana, la pena que no pude ir a las montañas con mis compañeros de trabajo porque recibí una gran visita de tres geniales couchsurfers.

Los lunes me levanto cansadísimo, porque no tengo ni tiempo para descansar el finde, y encima empiezo la semana jugando al fútbol con Rado y sus amigos, esta vez de nuevo outdoor, en el campito de hierba artificial. Y resulta que de nuevo hablando del Logroñés, hubo un segundo eslovaco jugando allí, pero no duró más que quince días en una extraña maniobra de Eguizabal en la 90/91. (Ladislav Pecko, Hemeroteca de El Mundo).

El martes cuando salí de currar vino a recogerme Katarina y nos fuimos a tomar un par de cervezas al bar en el que trabaja Natalia, y después quedé para cenar con Liz, mientras que el miércoles me fui a tomar una cerveza con Anet y luego cené con Katarina, así que lo que digo, una agenda apretadísima.

El jueves salí un poquito antes de currar para juntarme con Ricardo, Ángel y David que habían venido a visitarme. Echamos una cerveza y fuimos a comprar algo al Tesco para después ir al Paintball, al que también se vino Maño que estaba de visita en casa de Eduardo. Nos costó encontrar el puto paintball, ya que en la dirección en que se supone que estaba sólo había un almacén de unas cinco plantas en el que no se veía nada, al final tras llamar al dueño conseguimos encontrarlo, aunque parecía que nos estabamos metiendo en el almacén de la película de Hostel. En un equipo se pusieron los españoles y en otro los que vivimos en Bratislava, el checo Matej, el eslovaco Igor, el estadounidense Alex y yo. Tras las pertinentes explicaciones empezamos a jugar y pasamos un rato buenísimo, con muchas risas, y además sólo palmé un par de veces con un tiro en el costado y otro en toda la boca, no sé como coño, pero tragué pintura. A mis amigos españoles les di candela a todos, en especial en mi duelo de francotiradores con David que terminó 3 a 1 a mi favor. Al terminar vimos que había una extraña fiesta en otra planta del almacén, pero resulta que se les había terminado la cerveza, así que nos la tuvimos que tomar en un bar.

El viernes a la hora de comer se iban todos mis compañeros a las montañas, así que me despedí de ellos y quedé con estos para comer típico eslovaco en el 3ka y después enseñarles la ciudad, con cervecita a 0.99 € en la terracita del Norton. Por último subimos al castillo y de bajada compramos algo para merendar mientras nos preparabamos para el meeting mensual de Couchsurfing. De nuevo lo celebramos en el Spirit of Wine, esta vez coorganizado por mi y Matej, con el añadido de servir comida (alitas de pollo, queso, salchichas y ensalada) además de vino, pero fue un poco cristo hacer de policía y me pasé media noche pensando que iba a palmar dinero. Aun así me lo pasé en grande y estos la gozaron, el sitio es increíble y asistieron unas cuarenta personas, muchas caras conocidas pero también mucha gente que venía por primera vez a un meeting. Después continuamos la fiesta en el Havana y el Channels, hasta más de las cinco de la mañana.

El sábado sin apenas dormir nos fuimos a Nitra, y lo primero que hicimos fue buscar un sitio que estuviese abierto para comer, encontramos un italiano y en plan español nos tiramos dos horas allí y acabamos de comer a las 4 de la tarde con cervecita, entrantes, ensalada, plato (yo una lasaña cojonuda) y pancakes de postre a 1 €. Después visitamos el centro de la ciudad, subimos al castillo y poco más hicimos, ya que el centro de Nitra, la ciudad más antigua de Eslovaquia, es relativamente pequeño pero muy bonito. De vuelta en Bratislava pasamos por el Eurovea, un nuevo centro comercial que han inaugurado en frente de mi casa, y después nos cambiamos para ir a cenar Bryndzové Halušky a casa de mis amigas Eva y Paulina (las de la paella, jeje), allí estaban las dos junto con la hermana gemela de Paulina cociendo la masa (patata y harina) para después terminarlo con el queso de oveja, a mi la verdad que es un plato que me encanta aunque un poco pesado para cenar. Nos tomamos un slivovica antes de empezar y durante la cena se supone que hay que beber una especie de leche amarga, pero yo preferí seguir con la cerveza, jaja. Al final ellas no salieron (la gemela andaba desganada) y nosotros nos fuimos de fiesta (perdimos el bus nocturno por un minuto, así que tiramos de taxi) y nos fuimos directos al Norton, donde nos tomamos once gin tonic, cuatro chupitos, una coca cola y una cerveza por tan sólo 29.45 €. De ahí nos fuimos un rato "a agarrar" al Havana y cuando cerró al Channels para después bajar hasta el Subclub, pero en la puerta nos dijeron que estaban cerrando, así que acabamos la noche en el Fashion Club junto con el francés Matthieu.

Y ayer domingo nos levantamos, estos recogieron sus cosas (aun así Ángel se dejó una chaqueta de Adidas) y nos fuimos a pillar el tranvía, pero como era la Maratón, resulta que habían suspendido el transporte público, pese a que en la página web no ponía nada, así que tuvieron que coger un taxi. Yo me quedé viendo un rato la maratón desde distintos puntos (incluido el interior del puente viejo) y luego me fui a casa a comer y hacer limpieza general. Por la tarde quedé con Katka para dar una vuelta que hacía un montón que no la veía y estuvimos en el parque del otro lado del río.

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