Basingstoke (Semana 9)

Esta semana ha sido cortita, pero muy intensa. Tras llegar el lunes por la noche a Basingstoke antes de lo previsto, ya que por fin tuve suerte con los trenes y llegué a Waterloo a las 22:02 y el primer tren a Basingstoke salía a las 22:05, el martes tocó ir a currar como de costumbre y por la noche, tocó ver uno de los mejores partidos de la historia: Chelsea 4 – 4 Liverpool.
 
El miércoles hubo que madrugar, porque teníamos una reunión en los Lagos Tamar y Andy vino a las 6:45 a buscarnos a Cyril y a mi. Partimos rumbo al Suroeste de Inglaterra, a un punto entre el condado de Cornwall (Cornualles) y el de Devon, y desde la carretera vimos Stonehenge; por el camino paramos a almorzar en un Little Chef. Al final llegamos a todo correr y con la reunión ya empezada sobre las 10:45, tras más de tres horas y media de vaje. A parte de nosotros tres de ComSine, había en la reunión gente de Qinetiq, YSI y los clientes de South West Waters. Nos tuvimos que presentar cada uno y los dos de YSI explicaron el EcoMapper, que es un vehículo autónomo submarino diseñado para medir la calidad del agua. A la hora de la comida todos fuimos al restaurante del lago, y yo pedí Cornish Pasty, que es un hojaldre típico de esa zona relleno de ternera. Después de comer vimos la presa por dentro y a continuación pusieron el EcoMapper en el agua con unas coordenadas precargadas y el submarino se fue el solito a tomar medidas por el lago. Cuando volvió nos dejaron manejarlo desde un Nokia N8100 con un lapicerito en la pantalla táctil, bastante divertido conducir este juguete valorado en 200.000 libras. Por último volvimos a la sala de reuniones y nos depedimos, para volver a Basingstoke a través de la campiña inglesa, muy bonita, pese a que el día estuvo bastante nublado. Cuando paramos a echar el café, Andy pensó que había perdido la cartera y tras un rato de angustia y llamadas, resulta que estaba en el coche, vaya cabeza que tiene.
 
 
El jueves estuvimos Cyril y yo sólos en la oficina, hasta que vino Andy, así que pasamos la mayor parte de la mañana haciendo el gamba, jeje. Por la noche salimos a echar una cerveza (él vodka con zumo de manzana, porque no le gusta la birra) y acabamos en el RhuBar, pero volvimos pronto para casa porque no había mucho ambiente.
 
El viernes curramos y después me fui a nadar, tercera vez que voy, yuhuu. Después estuve echando unos Barça – Chelsea con Marco en la Play.
 
 
 
El sábado nos fuimos Cyril y yo a Londres, llegamos sobre las 11 y fuimos a Buckingham Palace, donde Cyril había quedado con dos amigas suyas. Vimos un poco el cambio de guardia (esta vez sí vestían de rojo) y fuimos a ver los soldados de cerca en el Palacio de St. James. Después compramos algo para comer en el Pret a Manger (estos franceses… comen pronto y encima su propia comida rápida) y fuimos a comernoslo a los Kensington Gardens. Allí nos depedimos de las chicas que se volvían para Francia y fuimos a ver la fuente memorial de la Princesa Diana de Gales; en el mismo parque me hice una foto con la escultura de Peter Pan, "The boy who wouldn’t grow up". De ahí pasamos a Hyde Park, donde quería ver la Speakers Corner, una esquina del parque a la que van personas a hablar, subidos a un taburete, y la gente les replica, pero cuando fuimos no tuvimos mucha suerte ya que sólo había un negro hablando con un montón de gente alrededor. Así que nos marchamos a Portobello, que es un mercadillo de antigüedades que se celebra todos los sábados; es muy curioso de ver ya que venden todo tipo de cosas: soldaditos de plomo, relojes, teteras, ropa militar, sellos, además de que hay varios puestos de comida (entre ellos varios de española: paella valenciana, chocolate y churros, bocadillos de chorizo y jamón serrano) y en uno de ellos me comi un Muffin.
 
 
La siguiente parada fue parte de lo que denominamos Cyril y yo la "ruta de las cosas estúpidas": el mítico paso de cebra de los Beatles en Abbey Road, aunque costó sacar una foto en condiciones ya que no es una calle tranquilita, porque pasan decenas de coches, taxis y autobuses, y algún que otro turista también, jeje. De ahí nos pillaba de camino Baker Street, donde intentamos buscar la casa de Sherlock Holmes pero no la encontramos, sólo el Hotel. Y para concluir la ruta fuimos al Andén Nueve y Tres Cuartos de Harry Potter en la estación de King Cross, está muy curioso ya que han puesto un carro como si estuviese metido dentro de la pared. Por último y ya fuera de la ruta fuimos a Picadilly Circus y de ahí caminando a Chinatown, que es impresionante ya que no sólo hay retsaurantes chinos, si no que la calle está plagada de chinos, realmente es como estar en China.
 
 
A continuación fuimos a West Kensingotn, que es donde viven mis amigos colombianos (los que conocí después del Inglaterra – Eslovaquia) y compramos los ingredientes para hacer mi paellita (el chorizo lo llevaba en la mochila); durante la cena estuvimos bebiendo y salimos un rato de fiesta por su barrio, hasta que cerraron el bar en el que estabamos a las 2 de la mañana, pero la verdad que nos echamos unas buenas risas y continuamos en casa hasta casi las 6 de la mañana.
 
 
El domingo costó mucho levantarse y lo hicimos casi a la hora de comer. Fuimos a un restaurante y para seguir probando cosas típicas inglesas me pedí el Sunday roast, que es un plato de carne que sólo comen los domingos. Después de comer nos despedimos de Dani y Paola y fuimos a Candem Town, otro mercado callejero y un tanto alternativo, también muy curioso de ver; para mi lo más sorprendente no fue toda la gente rara que puebla este barrio, ni la cantidad de turistas, sino la tienda de ropa Cyberdog, sólo espero y deseo que el futuro no sea así, en plan pelicula futurista la tienda es un compendio de oscuridad, flashes, ropa de colores, musica electrónica y robots (aunque no se podían sacar fotos hice un par de strangis). De Camdem fuimos al barrio de Covent Garden, que también tiene un mercado que está rodeado de numerosos artistas callejeros haciendo diversas actuaciones. Y al final fuimos hacia el Big Ben, pero de camino vimos que no había ni un sólo coche en The Mall y descubrimos que los domingos estan cerradas al tráfico las calles alrededor de Buckingham, así que andamos por el medio de la carretera, jeje. Cuando llegamos al Big Ben murieron nuestras baterías, así que dimos por concluida la visita, ya que a parte eran las 7 de la tarde y estabamos reventados.
 
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