Queima das Fitas’08

Una mención especial en esta entrada, se la merece el tren de la muerte, el surexpreso; nueve horas para ir, otra nueve para volver, sin apenas dormir, rodeados de portugueses de todo tipo, cada uno con su historia, y algunos más borrachos que una cuba, jeje.
 
El caso que el viernes tras nueve horas de viaje llegamos a Coimbra a las 8:49, cogimos un taxi y a casa de Margarida; allí tras un rato de charla intentamos dormir algo hasta la hora de comer, en la que fuimos todos al Dolce Vita; ahí empezó la tarde alcoholica, primero una cerveza en un bar y de camino a otro pasamos por el Shot’s, casualmente estaba Junior arreglando la puerta y nos invitó a dos chupitos a las 5:15 de la tarde (nunca habíamos entrado tan pronto), después tomamos dos cervezas más en el Patio de la Inquisición y otra en una pastelería de vuelta a casa, así que claro, hubo puñales en el autobús, jaja.
Para cenar habíamos reservado en el Paço do Conde, y ya pensabamos que nos la iban a líar como en la Queima pasada, pero al final montaron unas mesas afuera, jeje. Degusté una vez más las exquisitas chanfanas y brindamos con el vino malo de siempre. Después subimos por las Quebracostas para ver la Serenata (cantan fado en el Largo de Sé Velha dando inicio a la Queima), estaba ya todo petadísimo así que la mayoría se dio la vuelta, peor Julio y yo empujón va empujón viene casi acabamos cantando fados en primera fila, jaja. De ahí al Shot’s a tomarnos una gasolinera y unos finos, y al Seven. A la salida desfase en los columpios y Viti con la ceja abierta. Subimos al Convivio de Medicina (fiesta en el patio interior de la facultad) y cuando acabó intentamos continuar la fiesta los cuatro desfasados (Paloma, María, Julio y yo), pero nos quedamos sin opciones y acabamos comiendo pão com chorizo.
 
El sábado despertamos tarde y comimos en el Buffet del Estadio, desde el que se ve el cesped y las gradas, muy chulo. Luego bajamos hasta el Mondego (de camino vi mi casa) y allí estuvimos tomando algo en las terrazitas junto al río mientras veíamos las regatas. Después fuimos al parque a comprar la entrada para la noche y volvimos para casa, reservando antes para cenar en el Democrática.
La cena transcurrió casi en silencio, y una vez que acabamos de cenar empezamos a brindar por todo lo brindable con la mítica canción de los meses, quien tenga la copa de blanco, quien tenga la copa de tinto, quien haya venido en avión, quien tenga la pila mocha, quien tenga la raja seca, etcetera, etcetera, y por cada uno de los que no estaban, y por los que estabamos, y por los portus de al lado, así hasta 17 botellas, más luego beiraos. Después de esto cogí una bandeja de camarero y me puse a recoger mesas, dicen que me regalaron una botella de verde por el trabajo bien hecho; cunado salimos del Democrática volví porque me había olvidado la mariconera y resulta que no estaba mi cámara, así que un par de beiraos para ahogar las penas, y total que la tenía Paloma guardada, pero ya era tarde y el daño estaba hecho. De vuelta a casa gritos de ¡Força, força!
 
El domingo era el Cortejo, comimos algo en el Dolce y fuimos para allí, al ser en domingo había gente a patadas, subimos a la Universidad para ver el ambientillo y tomar las primeras cervezas. Bajamos a nuestro sitio del año pasado y empezaron a pasar carros, pero iban un poco rápidos en esa curva así que nos cambiamos de sitio y empezamos a beber cervezas y otros alcoholes, además de comer algun que otro bocata, magdalena, etc. todo por cortesía de los estudiantes de Coimbra. A lo largo de la tarde nos encontramos con mogollón de gente del año pasado, casi todo los erasmus han vuelto para la Queima, y con varios amigos portugueses; subimos a varios carros (de algunos fuimos echados) incluído el de informática; bebimos todo lo bebible, desde latas de cerveza a licor Beirao a morro; y lo pasamos en grande porque esta fiesta es increíble.
Julio y yo desfasamos de más y con mi amigo Bruno fuimos hasta el final del desfile en el río, pero una vez allí era imposible pillar un taxi, así que decidimos hacer autostop y unos portus nos acercaron un cacho en un "cuatro latas", después nos juntamos con un caboverdiano que se sacó unas cervezas de la mochila y andamos un rato con él, y al final llegamos a casa.
Cenamos pizzas del Telepi y fuimos a Portagem, pero el cansacio del día había hecho mella y a eso de las 2 nos retiramos para casa.
 
Ayer lunes me fui con Julio a enseñarle algo de Coimbra (que no es sólo fiesta), comimos en la Cantina Verde y después dimos una vuelta por la Universidad, Sé Nova y Sé Velha para acabar bajando a la Baixa donde compramos unas increíbles sandes de leitão que no tardamos en devorar una vez montados en el tren. Nos despedimos de esta gente tomando unas cervezas en el Cartola y de allí a la estación, a otro memorable viaje en el tren de la muerte.
 
Coimbra é nossa, Coimbra é nossa, Coimbra é nossa e ha-de ser, Coimbra é nossa e ha-de ser, Coimbra é nossa até morrer.
 
02-05-08 Chupitos en el Shot's a las 5:15 de la tarde02-05-08 Cenita en el Paço do Conde04-05-08 En el carro de Informática04-05-08 Con Bruno y sus colegas
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